Los 53 de San Antonio: Las vidas perdidas en Texas

EL PAÍS


ELÍAS CAMHAJIALEJANDRO SANTOS CID

México – 31 JUL 2022 -Dos niños de la etnia quiché de Guatemala que dejaron atrás la escuela y la miseria. Una economista y un publicista de Honduras que no encontraban oportunidades. Un joven albañil de México que iba a ser padre por primera vez y que lo intentó todo para llegar a Estados Unidos. Fueron 53 vidas las que se apagaron, literalmente, en el interior de un tráiler abandonado a las afueras de San Antonio, Texas, el pasado 27 de junio: 26 mexicanos, 21 guatemaltecos y seis hondureños que murieron por golpes de calor, deshidratación y asfixia.

Detrás de la frialdad de las cifras y de los saldos oficiales, las historias de vida de los 53 fallecidos —al igual que las de los 14 que sobrevivieron—, cuando se las mira de cerca, en conjunto, componen un mosaico de marginación, callejones sin salida y la pérdida de casi toda esperanza, salvo una: escapar. A un mes de la mayor tragedia migratoria en la historia de Estados Unidos, EL PAÍS reúne las piezas de un rompecabezas que revela un fenómeno incontenible, entre los detonantes de siempre —la pobreza, la violencia, las crisis climáticas— y los que han llevado la desesperación de quienes migran a niveles que no se habían visto: la pandemia, el colapso de las vías legales y la persecución de las autoridades, que han disparado las redes clandestinas del tráfico de personas.

EL PAÍS ha reconstruido las vidas de los 53 migrantes fallecidos a partir de entrevistas a sus familiares, información corroborada por las autoridades, el seguimiento que han hecho otros medios y publicaciones en redes sociales. Pulse en las fotografías para conocer sus historias.

Julio López López

Miriam Elizabeth Ramirez García

Jozué Díaz Gallardo

Marco Antonio Velasco

Javier Flores López

Mariano Santiago Hipólito

Yair Valencia Olivares

Yovani Valencia Olivares

Misael Olivares Monterde

Pablo Ortega Álvarez

Jesús Álvarez Ortega

Marcial Trejo

José Guadalupe Narciso López Muñiz

Omar Rico Almanza

María Guadalupe Montero Serrato

Pedro Daniel Téllez González

Álvaro Enrique Ojeda Salazar

Efraín Ferrel García

Óscar Aguado Romero

José Antonio Pérez Ramírez

Mayra Beltrán Fraustro

Fernando Gallegos García

Francisco Javier Delgado Rodríguez

Gustavo Daniel Santillán Santillán

Juan Jesús Trejo Téllez

Juan Valeriano Domitilo

Alejandro Miguel Andino Caballero

Fernando José Redondo Caballero

Margie Tamara Paz Grajeda

Adela Betulia Ramírez Quezada

Jazmín Nayarith Bueso Núñez

Belkis Esmeralda Anariba

Pascual Melvin Guachiac Sipac

Juan Wilmer Tulul Tepaz

Jonny Tziquin Tzoc

Karla Verónica López España

Sebastián Och Mejía

Yeison Jiménez Abelarde

Rudy Chilel Yoc

Aracely Florentina Marroquín Coronado

Blanca Elizabeth Ramírez Crisóstomo

Juan Carlos Vásquez Morales

Nicolás Meletz Guarcax

Enrique Romeo Chávez

Denis Isaías Niz Barrios

Donis Alejandro Gálvez de León

Fidelino Mardoqueo Ramírez Sánchez

María del Pilar Ramírez Alvarado

Deisy Fermina López Ramírez

Francisco Tepaz Simaj

William Rafael Ramírez Alvarado

Celestina Carolina Ambrocio Orozco

Wilson Daimiro Ambrocio Orozco



Olga Gallegos confiaba en que todo iba a salir bien. Hace siete años, ella misma había viajado en la caja de un tráiler hasta Alabama. No sabía, sin embargo, que Fernando Gallegos, su hermano, planeaba seguir sus pasos. Desde hacía más o menos un año, a Fernando se le había metido en la cabeza irse de Estancia de Ánimas, un pequeño pueblo en el Estado mexicano Zacatecas, pero no tenía dinero para el pollero, como se llama en México y Centroamérica a quienes se dedican a los cruces clandestinos. Primero le pidió un préstamo a su sobrino Raúl, el hijo de Olga, pero el muchacho no podía ayudarlo: todavía le debía dinero a los traficantes de su propio cruce, tres años atrás.

Su hermana decidió apoyarlo, se partió el lomo cocinando en un restaurante y vendió tamales los fines de semana para darle una vía de escape a Fernando, que no veía cómo iba a labrarse un futuro para él y sus tres hijos en la huerta familiar. “Quería venir para sacar adelante a su familia”, cuenta Olga. Fernando Gallegos salió a mediados de junio con su vecino Francisco Javier Delgado y con Mayra Beltrán, una amiga que era madre soltera de dos niñas y que quería un empleo donde trabaja Olga. “Cuando me enteré fue un golpe durísimo, no sabía ni qué decir”, lamenta. “Perdí a tres personas”.

A Victorino Ramírez todavía le asaltan las dudas. Su hija, Blanca Elizabeth Ramírez Crisóstomo, estaba desesperada por irse de su aldea en el departamento de San Marcos, al oeste de Guatemala. Ya lo había intentado este mismo año. En febrero, la joven de 23 años se cansó de esperar una oportunidad como maestra rural y se lanzó a atravesar México, pero fue detenida por las autoridades migratorias. “Estuvo 30 días encerrada”, cuenta su padre. Cuando la deportaron, decidió recurrir a los polleros. Sacrificó todos sus ahorros y su familia vendió un terreno para pagar parte de los 11.000 dólares que le pedían. “Oren por nosotros, ya mero vamos a salir”, le dijo a su familia antes de abordar el tráiler. Su padre le da vueltas a las mismas preguntas. Cómo pudo convencerla de que no se fuera. Qué hubiera pasado si no la agarraban la primera vez. Cuándo volverá a ver a su hija. “Era su sueño porque aquí no hay por dónde”, dice resignado el señor Ramírez.

San Marcos, el lugar de procedencia de Blanca Elizabeth Ramírez, ha quedado especialmente marcado por la tragedia. De los 21 guatemaltecos que murieron en el tráiler de San Antonio, 13 procedían de este enclave rural en el noroeste de Guatemala. La región es de esos sitios que con el tiempo se vuelven un cúmulo de razones para emigrar: propensa a desastres como inundaciones o sequías, con empleo mal pagado y escaso más allá de la agricultura, además de hacer frontera con Chiapas, lo que históricamente ha abierto un corredor migratorio para el éxodo centroamericano. De Sololá son otras seis víctimas guatemaltecas. En ambos departamentos al menos siete de cada 10 personas viven en la pobreza. Alrededor de 1,4 millones de guatemaltecos se han visto obligados a buscarse la vida fuera del país.

“Si hubiera sabido que iba a tomar un tráiler, le habría dicho que por ahí no era, pero lo engañaron, no era lo que le habían dicho”, asegura Francisco Díaz Gallardo. Su hermano Jozué quería su revancha en Denver, donde ya había trabajado por una larga temporada en la construcción y donde lo esperaba otro hermano que vive ahí desde hace años. Después cruzó el Atlántico y decidió probar suerte en Barcelona, pero la pandemia borró cualquier posibilidad de quedarse y tuvo que regresar a trabajar como taxista en Tlahuitoltepec, una comunidad mixe en la Sierra Norte de Oaxaca, uno de los tres Estados más pobres del país, donde tres de cada 10 personas están en pobreza extrema, según datos oficiales. Después de cruzar a Texas por Laredo, de donde partió el camión con los 67 migrantes, su familia no supo más de él. Jozué Díaz Gallardo fue el primer migrante mexicano identificado en la tragedia migrante de San Antonio. “Estuvimos orando 17 días para que nos llegara el cuerpo”, recuerda Francisco. “Fue un dolor doble, por su muerte y por la espera”, dice antes de colgar el teléfono.

Marcial Trejo se pasó la vida cruzando fronteras. Para él era un recurso habitual, un arriesgado as bajo la manga cuando el trabajo empezaba a faltar en su Querétaro natal y el dinero se esfumaba. La primera vez que entró a Estados Unidos lo hizo caminando. “Me dijo que sufrió mucho, que ya no quería volver a pasar por eso”, cuenta al otro lado del teléfono su esposa, Rosa María Angélica Martínez. Ellos se conocieron hace 10 años, se enamoraron y se buscaron la vida por todo México y EE UU, allá donde salía empleo. Cuando Martínez se quedó embarazada por primera vez, se fue a EE UU a dar a luz. Así su hija, al nacer allí, podría contar con un pasaporte estadounidense. Trejo le siguió los pasos en cuanto pudo. Tuvieron tres niñas, que ahora cuentan con cuatro, seis y nueve años. “A Marcial le gustaba mucho el baloncesto y jugar con ellas”, recuerda la mujer.

El último año lo pasaron en Georgia, donde un hermano suyo le consiguió un trabajo de albañil. Su objetivo era ahorrar para una casita que se habían comprado en Jalpan, Querétaro. Un mal día tuvo un encontronazo con la policía, y entre eso y sus antecedentes —hace más de 10 años pasó una temporada en una cárcel estadounidense por un asunto de drogas— fue deportado. “Dos semanas antes de lo ocurrido me dijo que iba a buscar cómo venirse para acá a estar con nosotras, que íbamos a lograr lo que siempre habíamos querido”, relata su esposa. “Cuando me dijeron que había muerto en el tráiler me dije, ‘¿pero cómo?’, él siempre me decía que eso era bien peligroso, es la primera vez que usaba un tráiler para cruzar”, dice resignada. Su cuerpo fue enterrado en Querétaro. Su familia, sin ninguna fuente de ingreso, permanece en Estados Unidos.

La tragedia de Texas se ensañó con los más jóvenes. La media de edad de las víctimas era de 26 años. En México, el fallecido de menor edad fue Pedro Daniel Téllez González, que apenas había cumplido los 16 años. El más joven de los 53 era el guatemalteco Pascual Melvin Guachiac Sipac. Había cumplido 13 años el pasado 30 de abril. Su primo Juan Wilmer Tulul Tepaz, apenas un año mayor que él, tampoco sobrevivió.

“Ya estamos aquí de este lado en Texas. Ya llevamos tres noches y tres días, y los chavos están bien desesperados”, contaba Juan Jesús Trejo Téllez, un migrante del Estado de México, en un video enviado a su familia. “Aquí hay como 50 personas y todos amontonados”, narraba. Varias víctimas documentaron su trayecto. Casi todos cruzaron el río Bravo y atravesaron el desierto guiados por los traficantes, incluso varios aseguraron haber visto cómo otros migrantes no sobrevivieron en el camino. Los 40 hombres y las 13 mujeres que murieron llegaron a diferentes ciudades fronterizas de Texas, como Roma, McAllen y Laredo, el punto de partida del camión antes de ser hallado en San Antonio, según los relatos de los fallecidos y de los supervivientes.

En múltiples testimonios publicados en las últimas semanas, las víctimas relatan que esperaron durante días en casas de seguridad de Texas, ranchos vigilados o bodegas. Los traficantes limitaban la comunicación con sus familias, les hacían creer que podían ser rastreados por sus teléfonos y decidían cada día quiénes salían y cuándo. “No sabía que se iba a subir a un tráiler”, cuenta Daniel Delfino Marroquín, padre de Aracely Marroquín, una joven guatemalteca que falleció a los 21 años.

“La gente estaba gritando, algunos lloraban, sobre todo las mujeres pedían que se detuviera y abrieran las puertas porque el camión estaba caliente y no podían respirar”, recordaba Yenifer Cardona, una superviviente guatemalteca de 20 años, en una entrevista con la agencia AP. “Con el calor estamos aquí sude y sude”, contaba desde dentro Trejo Téllez.

Caitlyn Yates, del Centro Strauss para la Ley y la Seguridad Internacional, señala que conforme se han endurecido los operativos para frenar el tráfico de migrantes, los tráileres se han afianzado como una alternativa migratoria cada vez más común. Alrededor de uno de cada diez migrantes ha viajado en transporte de carga en algún punto de su camino hacia el norte y más del 80% eludió los controles migratorios en 2021. El tráiler de San Antonio pasó por dos retenes migratorios sin ser detenido. Texas no fue un caso aislado y el fenómeno es cada vez más común. Esta misma semana fue abandonado un tráiler en Veracruz (México) con un número estimado de 400 migrantes.

Arturo Rocha, que coordinó la respuesta de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Texas, explica que en un principio hubo una sobrestimación de los mexicanos fallecidos porque se encontraron varias credenciales oficiales que no eran de las personas que murieron. La hipótesis más plausible es que se las dieran los traficantes para transitar por México sin ser detenidos. Yates señala que son varios los servicios que ofrecen las redes de trata de personas. En algunos casos, los traficantes proveen un “paquete de traslado completo” que incluye varios medios de transporte para cada etapa del camino, alojamientos, la oportunidad de volver a intentarlo si son arrestados en el camino o la posibilidad de pagar a plazos. El camión es solo un eslabón de una red clandestina que se extiende por miles de kilómetros y que deja alrededor de 1.000 millones de dólares al mes en ganancias.

En la opinión de Rocha, la tragedia es un reflejo de la necesidad de atender las causas de la migración en las comunidades de origen y de despejar las vías legales de migración, asilo y refugio. “Necesitamos una válvula de escape para personas que quieren trabajar legalmente”, dice el coordinador de Estrategias y Políticas Públicas para América del Norte. Las autoridades mexicanas han concluido la repatriación de los cuerpos y han empujado para que los tres supervivientes de México reciban un alivio migratorio que les permita quedarse en Estados Unidos.

Cuatro sospechosos han sido detenidos, entre ellos dos mexicanos. Juan Francisco y Juan Claudio D’Luna, padre e hijo de 48 y 24 años, están acusados de portación ilegal de armas, según el expediente abierto en Texas. Los estadounidenses Homero Zamorano Jr. y Christian Martínez están señalados directamente por transportar a los migrantes y podrían ser condenados a cadena perpetua de ser encontrados culpables.

El pasado marzo, Álvaro Enrique Ojeda, otro de los fallecidos, compartió una publicación en su Facebook que tenía algo de premonitorio: “Me encanta cuando los vatos de mi rancho se van a trabajar a Estados Unidos. Son unos chingones, no cualquiera tiene la valentía de dejar a su familia y el calor de su casa por buscar un futuro mejor, échenle muchas ganas, todo sacrificio tiene su recompensa compas”. Tres meses más tarde, él conoció el sacrificio, pero no llegó a disfrutar de la recompensa, como otras 52 víctimas. Un mes después todo es duelo, altares y memorias de los muertos. “Pasan los días y no sé si volveré a ser la misma”, dice Olga Gallegos. Por delante queda el reto de intentar seguir con su vida.

¡Con Sabor a Pueblo, así es: San Dionisio Ocotepec! y la Familia Martínez pioneros mezcaleros.

Por: Lucio Gopar. Fotos: Omar Maya Calvo/Daniel Santiago Morán.

La Familia Martínez en San Dionisio Ocotepec, son los pioneros en la elaboración del mezcal orgánico y bio-dinámico Este tipo de cultivo es innovador y muy favorable hacia el medio ambiente, así como también se hace más natural, ya que el destilado del mezcal orgánico se refiere a una bebida que se produce con materias primas libres de agroquímicos, fertilizantes, pesticidas y cualquier otro aditivo químico o sintético de cualquier tipo, más adelante te platicamos sobre la historia de esta familia muy trabajadora y exitosa, quienes actualmente exportan mezcal a Japón.

Ocotepec viene del náhuatl y significa “cerro de los ocotes” y San Dionisio por el ser el Santo Patrón del Pueblo, quien fue el primer obispo de París y al final de su vida tras ser martirizado, fue decapitado, cuenta la historia que caminó seis kilómetros con su cabeza bajo el brazo, atravesando Montmartre, por el camino que actualmente es conocido como la calle de los Mártires, al término de su trayecto, entregó su cabeza a una piadosa mujer descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla y después se desplomó. Su festejo se realiza al igual que en Francia, el día 9 de Octubre, conocido allá como Saint Denis, realizando diversas actividades en base a un programa que se determina con el comité de las fiestas patronales, que se renueva cada año.

Su lengua materna es el zapoteco y radican en este lugar más de 10,600 habitantes, en el sector económico se desarrollan las actividades de agricultura, ganadería, elaboración de artesanías y en especial a la producción de mezcal, de forma artesanal, siendo en algunos casos que participan todos los miembros de la misma familia en este trabajo.

Hay un grupo de mujeres zapotecas que se dedican a la elaboración de calzado de forma artesanal y cuidando en todo su proceso de elaboración, el medio ambiente para que no haya ningún impacto que afecte los ecosistemas.

Hay familias de este lugar que se dedican al cultivo de maguey, principalmente de tipo espadín, con el cual elaboran mezcal, pero también se cosechan otro tipo de agaves, para la elaboración de diferentes tipos de mezcales tradicionales, logrando también de esta manera muy buenos ensambles, que son tan apreciados no solo en México sino en otros países, siendo por este motivo que también este pueblo, tiene importancia dentro de los poblados que se dedican a la producción del mezcal, enriqueciendo el gran prestigio que Oaxaca tiene a nivel mundial en la elaboración de este producto.

Por supuesto que hay servicios turísticos en este lugar, aunque sean básicos, pero puedes comer delicioso y hospedarte en pequeños lugares que se ofrecen alojamiento.

En algunas de sus festividades pasean una yunta, lo que permite ver la relevancia que tiene en la economía del lugar, tanto la agricultura, como la ganadería.

Por cierto que a tan solo 5 minutos de San Dionisio Ocotepec, se encuentra la laguna Las Salinas de San Pablo Guila, que está rodeada de grandes cerros y con agua color turquesa, lo que hace que se confunda con el cielo, lo que provoca admiración de los visitantes. Las aguas de esta laguna nacen de capas subterráneas de la tierra, donde la temperatura es más caliente y al combinarse con minerales, genera ese efecto burbujeante que pareciera que está hirviendo, lo cual causa asombro en los visitantes. Cabe señalar que este lugar está muy bien cuidado, por lo que se recomienda que cuando lo visiten, no tiren basura y sean respetuosos con el medio ambiente.

Cuando visites San Dionisio Ocotepec, no dejes de ir a su templo, que es una maravilla fue construido en el siglo XVIII y su órgano se fabricó en 1721, el retablo tiene terminado en oro de 10 kilates y cuenta con diversos elementos decorativos de gran belleza y extraordinaria elegancia.

Familia Martínez Pioneros en la Producción de Mezcal Orgánico.

Los integrantes de la familia Martínez, iniciando con el Sr. Ignacio Martínez y su esposa la Sra. Carmela Molina, comenzaron con la elaboración del mezcal orgánico y bio-dinámico, en la comunidad de San Dionisio Ocotepec.

Este tipo de cultivo es innovador y muy favorable hacia el medio ambiente, así como también se hace más natural, ya que el destilado del mezcal orgánico, se refiere a una bebida que se produce con materias primas libres de agroquímicos, fertilizantes, pesticidas y cualquier otro aditivo químico o sintético de cualquier tipo, desde su nacimiento hasta su transformación, pero no solo se tiene que expresar de forma verbal, sino debe de contar con certificación de agencias externas, que verifican el cumplimiento de los requisitos establecidos por las leyes nacionales e internacionales.

Mientras que el mezcal tipo biodinámico consiste en un sistema de producción agrícola, que tiene una base orgánica y se fundamenta en la creencia del cultivo, como un organismo complejo desarrollado a partir de las teorías del filósofo austriaco Rudolf Steiner, este sistema da una enorme importancia a aspectos como la rotación de cultivos, el reciclaje de nutrientes, la incorporación de animales (ganado), en el ecosistema y especialmente en la influencia de los astros, sobre los ciclos naturales de las plantas, incluidos el sol, la luna y los planetas que rodean a la tierra.

Los antecedentes en la producción como pioneros del mezcal, se remontan al año de 1942, que fue cuando inició esta gran historia con la Familia Martínez Molina, siendo el Sr. Ignacio Martínez Hernández quien desde el año indicado anteriormente, hasta la fecha de su fallecimiento, dedicó su vida a este oficio, en la ranchería “Las Carretas”, en el municipio de San Dionisio Ocotepec.

Posteriormente en el año de 1986 retoma este trabajo su hijo el Sr. Ignacio Martínez García, quien es actualmente el Maestro Mezcalero especialista en cultivo de agave y producción de mezcal y en el año 2003, junto con varios productores de la región, formaron el grupo de trabajo “Productores de Maguey y Mezcal de San Dionisio Ocotepec”, conformado por maestros mezcaleros y magueyeros de la localidad, siendo el Sr. Ignacio quien encabeza este grupo.

Han ido evolucionando, recibiendo capacitaciones y cada vez más profesionalizándose en diferentes áreas, para ser competitivos y abrir nuevos mercados, de esta forma en el 2006 surge su marca llamada “Sinai”, que en zapoteco significa “como ayer”, un mezcal producido con certificación orgánica y biodinámica.

Claudio Martínez quien es parte de esta familia de pioneros mezcaleros de este bellísimo pueblo de San Dionisio Ocotepec, nos comparte sus datos de contacto: Facebook Mezcal Sinai, en Instagram es: mezcalsinai, su página es: www.casamartinez.mx y su correo electrónico info@casamartinez.mx

Cabe señalar que del proyecto de la familia Martínez, se generan recursos para 25 familias, ya que laboran con ellos en este proceso artesanal, miembros que son el sostén de su hogar.

La familia Martínez, nos comenta Claudio que se especializan en la producción de mezcal espadín, cultivando maguey en la zona de San Dionisio Ocotepec, y en la zona sur de Oaxaca: San Ana Tavela.

En temas de producción orgánica y biodinámica, ésta es pequeña, porque todo parte de respetar los tiempos de la naturaleza y los trabajos en campo.

Agrega Claudio Martínez que su familia ha puesto el ejemplo, en respetar los periodos de la naturaleza y buscar maneras para seguir encontrando el equilibrio entre la tierra, las plantas, los animales y el hombre (un principio de la agricultura biodinámica), por eso es que han podido lograr puntos de venta en Oaxaca, en la Cd. de México, en Puebla y en el extranjero: en Japón.

Nuevamente Oaxaca mostró al mundo su máximo esplendor, en el segundo desfile de delegaciones #Guelaguetza2022

Oaxaca de Juárez, Oax. 30 de julio de 2022. Toritos, cohetones, marmotas, viejos tiliches, bandas de viento y bailes fue lo que disfrutaron oaxaqueñas y oaxaqueños, así como turistas nacionales e internacionales en el segundo desfile de delegaciones que participarán en la octava de los Lunes del Cerro a realizarse este 1 de agosto.

Las notas de música que interpretaban las bandas de viento que acompañaban a cada una de las 22 delegaciones asistentes al segundo Lunes del Cerro pusieron a bailar a las y los espectadores que ansiosamente esperaban el arribo del desfile por las principales calles de la verde Antequera.

Nuevamente con gritos de ¡Viva la Guelaguetza!¡Viva Oaxaca! las delegaciones invitaban a propios y turistas a disfrutar de la máxima fiesta de las y los oaxaqueños, única en el mundo, al tiempo de repartir sus productos tradicionales de sus regiones y compartir la bebida de los Dioses, el mezcal.

En este recorrido en el que sobresalió el folklor, los colores alegres en la indumentaria tradicional y la algarabía, el gobernador del Estado, Alejandro Murat Hinojosa junto a la presidenta honoraria del Sistema DIF Oaxaca, Ivette Morán de Murat y la Diosa Centeotl, Jacsenic Maybeth Rodas González, expresó que solo en Oaxaca se tiene una gran diversidad étnica en el mundo.

“Las y los oaxaqueños somos grandes. Hoy el mundo quiere estar aquí con nosotros disfrutando y celebrando de nuestras tradiciones, cultura e historia. Debemos sentirnos orgullosas y orgullosos, porque somos privilegiados”, enfatizó el Mandatario Estatal.

Al ritmo de las bandas de música que acompañaron a las delegaciones, el Gobernador convivió y bailó con las y los oaxaqueños, así como turistas nacionales e internacionales para mostrar al mundo que hoy más que nunca Oaxaca lo tiene todo. Asimismo, a su paso por las calles, se escuchaban los aplausos, porras y ovaciones que dejaban ver la aceptación del Mandatario Estatal en la ciudadanía para ser el próximo Presidente de México.

En el segundo desfile de delegaciones, participaron por los Valles Centrales las Chinas Oaxaqueñas ataviadas con sus amplias y coloridas faldas, además de sus esplendorosas canastas florales de flor inmortal que llevaban sobre sus cabezas; la delegación de Tlacolula de Matamoros con su mayordomía; la delegación de Ejutla de Crespo quienes al grito de ¡Ya llegaron los de Ejutla! pusieron a bailar a todas y todos por donde pasaban; así como las delegaciones de Trinidad de Zaachila y Teotitlán del Valle con la majestuosa Danza de la Pluma.

Al ritmo de los sones Mazatecos, Huautla de Jiménez mostró al mundo su sincretismo cultural que caracteriza a la región de la Cañada; desde la Mixteca, nuevamente la delegación de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León hizo presencia con el inigualable Jarabe Mixteco.

También de esta región, asistió la delegación de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, quienes participaran en este segundo Lunes del Cerro con sus sones y jarabes; así como la Danza de los Rubios de Santiago Juxtlahuaca, quienes cautivaron a las y los espectadores con su indumentaria de espuelas, chivarras, sombrero de ala ancha, capulina de piel de venado, mascadas, chicote y máscaras.

De la Cuenca del Papaloapan para el mundo, la delegación de Tuxtepec dejó cautivada y cautivado a los asistentes con el ritmo y belleza de las mujeres que interpretaran en la Rotonda de las Azucenas, el baile folclórico “Flor de Piña”; de esta misma región, San Felipe Usila participó con su jarabe usileño.

No podía faltar a este recorrido, la magia y el colorido de Putla Villa de Guerrero con su calenda, sones, chilenas y carnaval en el que hacen presencia los “Viejos Tiliches”, imagen oficial de la Guelaguetza 2022 y que oaxaqueñas y oaxaqueñas se apropiaron para decorar negocios y portarlos en diferentes objetos.

Asimismo, desde la región de la Costa, las delegaciones de Santiago Pinotepa Nacional y San Pedro Pochutla recorrieron las calles del Centro Histórico al ritmo de sus sones y chilenas, al tiempo de agitar sus pañuelos invitando a bailar. También de esta región, Santiago Llano Grande mostró su tradicional Danza de los Diablos, expresión dancística tradicional de la comunidad afrodescendiente.

De la Sierra Sur, participaron las delegaciones de Miahuatlán de Porfirio Díaz con sus tradicionales sones, jarabes y fandango miahuateco, y San Francisco Sola, de Sola de Vega quien participará en la octava con el jarabe de la Rosa y chilenas.

Quienes también engalanaron el desfile, fue la región del Istmo, con sus delegaciones de Santo Domingo Tehuantepec, El Espinal y Juchitán de Zaragoza, donde mujeres y hombres también cautivaron a los presentes con la belleza de sus elegantes trajes tradicionales que cadenciosamente lucían al ritmo de la música.

Finalmente, después de más de dos horas, el segundo desfile de delegaciones culminó en las inmediaciones del Teatro Macedonio Alcalá, mostrando nuevamente al mundo la riqueza cultural y hermandad que emana a los pueblos de Oaxaca.

Previamente al recorrido de las 22 delegaciones que participaran en la Octava del Lunes del Cerro y cerraran los festejos del 90 aniversario de la Guelaguetza 2022, se reunieron en la tradicional Comida de la Hermandad en la que junto a el gobernador Alejandro Murat Hinojosa y su esposa, la presidenta honoraria del Sistema DIF Oaxaca, Ivette Morán de Murat celebraron la unidad de las ocho regiones de Oaxaca.