Juan Villoro y su análisis del Tri en Qatar 2022

REFORMA

Francisco Morales V.

Cd. de México (20 noviembre 2022).- En el arranque del Mundial de Qatar 2022, el escritor Juan Villoro no pierde la condición esencial de todo aficionado en este País: la esperanza irracional, pero indeclinable, de que ocurra un milagro y México se alce con la copa.

Autor de libros básicos de la crónica futbolera nacional, como Dios es redondo (2006) y Balón dividido (2014), Villoro famosamente ha declarado que, si el Mundial se disputara ya no entre selecciones nacionales, sino entre los aficionados de cada País, México sería una indisputable potencia en el deporte de los vítores, la alegría y la fe en un equipo que no cumple.

“Los problemas del futbol mexicano son estructurales. Hoy en día queda muy claro que los muchachos tienen buena preparación atlética y buena preparación táctica”.

Como lo ha demostrado también en textos como Vida y muerte de Diego Armando Maradona y Yo soy Fontanarrosa”, el buen cronista de futbol debe ocuparse tanto, o más, de lo que ocurre en la cancha, como de lo que pasa en las tribunas, e incluso fuera de los estadios.

Al día siguiente de que Gerardo “Tata” Martino, director técnico de la Selección Mexicana, develara a los convocados para el Mundial, Villoro habló en entrevista sobre un Tri desafortunadamente mediano que, sin embargo y como siempre, es suficiente para encandilar a millones de mexicanos en torno a un anhelo longevo y común.

También, reflexiona sobre la corrupción de la FIFA que resultó en un país anfitrión desafortunado, sobre las fallas estructurales del futbol mexicano y sobre los mundiales como eventos que marcan épocas enteras en la vida de las personas.

A unos días de que la Selección Nacional debute ante Polonia, Villoro, quien conoce bien los sinsabores del juego como aficionado del Necaxa, mantiene la esperanza cruel de llegar a ese elusivo quinto partido.

Un ‘Tri’ regular, a examen

¿Cuál es su impresión sobre los convocados por Gerardo Martino?

Creo que la selección del Tata Martino ha sido una selección regular en los dos sentidos de la palabra: ha sido una selección mediana y también ha sido una selección consistente, es decir, no ha defraudado en las pruebas importantes que ha tenido a su nivel para poder llegar al Mundial, pero no ha dado ningún campanazo.

El Mundial es un examen, que no podemos compararlo con un examen de licenciatura como los que ya ha resuelto, sino que es un examen de doctorado, y cuesta trabajo pensar que el equipo esté para proezas mayores. Entonces creo que es un equipo mediano del que no se puede esperar demasiado.

¿Algún jugador faltante? ¿Alguien que le hubiera gustado que fuera convocado?

A mí me parece extraña la exclusión de (Santiago) Giménez en el último momento, porque es un delantero que anota, tiene experiencia europea (en el Feyenoord de Róterdam), está en buena forma y pasa por un momento afortunado.

Además, hay varios que están lesionados en la parte del ataque, o saliendo de lesiones, entonces yo creo que es como perder ahí artillería importante.

Y sobre las figuras que sí fueron convocadas, ¿a quién destacaría? ¿Le tiene fe a alguien en particular?

Hay jugadores de gran experiencia como (Héctor) Herrera, por ejemplo, que militó en un club de primera categoría en Europa (el Atlético de Madrid) y que obviamente va a aportar experiencia al grupo.

Hay que tomar en cuenta que en los mundiales es muy importante también hacer grupo. Hay jugadores que muchas veces van y juegan poco, o incluso no juegan, pero que tienen suficiente experiencia para apoyar a los jóvenes.

Yo creo que Herrera es un referente en ese sentido. Memo Ochoa también es un portero que se crece con la selección y que ha dado notables partidos, ha salvado goles, luego algunos más fáciles se le escapan, pero creo que también es un jugador de experiencia que se ha entregado mucho por la selección.

¿Cómo ve a México en el Grupo C, hablando sobre sus contrincantes?

Siempre hacer profecías es totalmente especulativo. La prueba está en que quienes ganan los pronósticos deportivos suelen ser personas que no saben nada de futbol, pero se atreven a decir marcadores locos, que son los que busca el destino. Es difícil saber lo que pasará, pero es un grupo complejo.

Arabia Saudita no es un flan, es un equipo bastante competitivo. Yo creo que tiene fuerza y va a tener también muchos seguidores en las tribunas.

Por supuesto que Polonia es un equipo muy compacto y tiene uno de los principales centros delanteros del mundo,(Robert) Lewandowski. Se ve difícil derrotar a Polonia y, además, tenemos el problema táctico, psicológico, de que ése es el primer partido, entonces si ahí hay un pinchazo, va a ser difícil remontar.

Luego está el eterno coco de la selección mexicana, que es Argentina, que nos ha ganado en la Copa América, nos ha ganado en el Mundial, que viene de una trayectoria espléndida en los últimos años, campeón vigente de la Copa América, con un (Lionel) Messi en estado de gracia, candidato al título; muy difícil sacarles ese partido.

Yo creo que todo está dado para no calificar, pero bueno, no dejo de ser un aficionado y lo último que muere es la esperanza, entonces ya he dicho lo peor y ahora espero lo mejor.

Sufrida, la afición se sostiene

Usted ha dicho que, si el lema de la afición mexicana es “¡Sí se puede!”, es porque nunca se ha podido

Efectivamente, la selección mexicana nunca ha llegado a una estatura que nosotros podamos recordar como un periodo de grandeza.

Hay equipos, por ejemplo el de la Universidad de Chile, que tienen cánticos que recuerdan a un pasado que se ha convertido, para ellos, en añoranza, entonces en las tribunas dicen “¡Volveremos, volveremos, volveremos otra vez!, ¡Volveremos a ser grandes”, y nosotros no podemos decir lo mismo porque no ha habido un periodo de consolidación de la selección.

Hubo una selección espléndida en 1962 que le ganó a Checoslovaquia 3-1, que sería la subcampeona de ese torneo, en un partido memorable, y ha habido otros partidos que han sido muy destacados de la selección, pero, realmente, pues no, no tenemos un periodo de grandeza que podamos recordar.

También ha dicho que si hubiera un Mundial de aficiones, México sí llegaría a la final. ¿Cómo ve a la afición mexicana para este Mundial en específico?

En México, los aficionados hacemos más esfuerzo que los jugadores. La alegría, la algarabía que hay en las tribunas es extraordinaria; pase lo que pase, el futbol es un pretexto para lo que siempre quiere la afición mexicana, que es el extraordinario milagro de estar juntos.

Esta congregación de las almas, de los espíritus, se justifica en sí misma, pase lo que pase con el marcador. Es una afición que sigue apoyando a un equipo que le queda a deber.

Hay una nivelación mundial del futbol y México pertenece a la clase media de este, digamos, futbol internacional, pero dar el salto es algo que no se ha podido y, sin embargo, la gente generosamente apoya al equipo, al grado de que es una de las cuatro aficiones que más boletos ha comprado para Qatar, país que no está a la vuelta de la esquina y en un Mundial que es particularmente caro.

Hay gente que ha vendido su coche, hipotecado su casa, que tiene amenaza de ser abandonado por su pareja porque ha gastado todo su dinero, su patrimonio, en ir al Mundial, y no pensando en que México va a ganar, porque eso es totalmente inviable, sino por el gusto de estar ahí, de apoyar a una selección que, a lo mejor, de milagro, hace algo.

Yo creo que la la afición sigue siendo extraordinariamente colorida, basta ver los gritos de ingenio que se dicen en las tribunas, cómo va vestida la gente, estos jorongos que se hacen de chile serrano, penachos estilo Moctezuma, pebeteros ardientes, sombreros de ala extra grande, matracas de a montón, las pelucas tricolores, la cara pintada, en fin, toda esta escenografía, toda esta capacidad de encarnar la alegría que tiene el público mexicano, que hace pensar que merece otra selección que, por desgracia, no tiene.

Pensando, justamente, en cómo celebramos, cómo festejamos el futbol los aficionados mexicanos, ¿qué espera usted sobre este choque que se va a tener en un país particularmente difícil para la fiesta?

No sabemos qué va a pasar con los mexicanos fuera de los estadios. Hay que decir que, así como hay una muy sana alegría en las tribunas, yo creo que una de las características esenciales del futbol es que permite que la gente se dé vacaciones de sí misma, al menos de sí misma como personas civilizadas, y yo creo que hay algo saludablemente irracional en gritar como un niño en las tribunas, en pintarte la cara, en desfogarte, etcétera.

Por eso no es casual que, en Italia, el nombre, el apelativo, para el aficionado es tifoso, es alguien que está enfermo del tifo, de la pasión.

Esto a mí me parece muy bien, pero, naturalmente, la conducta de los aficionados fuera de la cancha, cuando ya no están en el marco del juego, es decir, cuando ya no hay reglas, porque todo juego implica reglas, incluso para el espectador, entonces ha habido algunas circunstancias bastante vergonzosas de los aficionados mexicanos.

Uno de ellos apagó la flama del Soldado Desconocido en Francia, en París, en el Mundial de 1998, cuando se orinó sobre ella; a otro, en el Mundial de Corea y Japón se le ocurrió jalar la palanca de freno de emergencia del Shinkansen, del famoso tren bala, en el Mundial de Brasil, en un crucero, otro aficionado saltó por la borda.

Bueno, este tipo de de cuestiones han hecho que ahora se hable de un regimiento de la Guardia Nacional que, aparentemente, estará protegiendo a los aficionados y la pregunta es: ¿De quién los va a estar protegiendo? Básicamente, de sí mismos, para que no se metan en problemas en un país que viola los derechos humanos por reglamento.

Es decir, en Qatar, y ésa es una cosa totalmente reprobable por parte de la FIFA, que les haya dado la sede, ahí violar los derechos humanos es parte de la normatividad establecida, entonces. ¿qué va a pasar si un mexicano está borracho en un suburbio de la ciudad? Pues obviamente se expone a circunstancias y abusos de las que, esperemos, pueda regresar.

Qatar, un anfitrión de vergüenza

Por favor hábleme un poco más sobre esta crítica que se ha hecho a la FIFA por la elección de Qatar como sede.

La FIFA es una de las grandes corporaciones mafiosas del planeta Tierra. Se describe como una organización no lucrativa y todos sabemos que gana millones de dólares.

Hace unos años, el FBI hizo la famosa investigación que llevó a la destitución de Joseph Blatter y de Michel Platini, que eran los principales directivos de la FIFA, y se reveló la trama de sobornos y de extorsiones que ya se conocían, entonces conseguir la sede de un Mundial es, básicamente, un recurso de compraventa.

Hay que decir también que el FBI no hizo esta investigación de manera desinteresada. En forma muy clara, en cuanto terminó todo el proceso, recibieron una recompensa: el próximo Mundial será en Estados Unidos. Se dice que es un Mundial compartido por México y Canadá, pero obviamente se trata de países satélites que tendrán unos cuantos partidos simbólicos; como siempre, México será comparsa de lo que decide Estados Unidos.

Ahora vemos que la FIFA excluye a Rusia porque es políticamente correcto, a la luz de la reprobable invasión de Ucrania, no tener relaciones con ese país, aunque uno se pregunta si los atletas deben pagar por las malas decisiones de sus gobernantes. Pero hace cuatro años, Vladimir Putin era un socio legítimo de la FIFA, con el que hicieron todo tipo de negocios, entonces estamos verdaderamente ante una organización mafiosa.

Una de las grandes paradojas del mundo moderno es que las democracias europeas han logrado tener islotes de impunidad a partir del deporte. Lo que no aceptarían en los procesos electorales de sus países, en el financiamiento de los partidos, etcétera, lo aceptan por otra vía. Si alguien quiere hacer negocios con total impunidad, si alguien quiere ser un líder durante 15, 20, 30 años en una institución, ahí está el mundo del deporte, el Comité Olímpico Internacional, UEFA, FIFA, etcétera.

Es la gran reserva que tienen para los negocios, que se hacen, muchas veces, al margen de la ley, pactando con los peores sectores políticos, todo esto en nombre del cuerpo sano y de la ilusión de la gente, algo verdaderamente repugnante, pero no ha habido manera de controlarlo, porque, incluso las sanciones que nosotros vemos, son sanciones muy menores.

Se castigó fundamentalmente a directivos de Centro y Sudamérica por lo que había sucedido con la corrupción que llevó a destituir a Joseph Blatter, pero si Blatter y Platini hubieran sido paraguayos, o costarricenses, probablemente estarían en la cárcel, es decir, hay una asimetría de cómo se manejan los recursos, las tomas de decisiones, y esto afecta mucho a los países.

Por ejemplo, Brasil tuvo que construir un estadio en Manaos, donde no hay equipo de primera división, y ese estadio quedó abandonado en la selva. Hoy en día es una especie de gigantesco inodoro para aves tropicales, porque no tiene ninguna utilidad, es un estadio enorme que no puede ser llenado y la población no se beneficia de él, y por supuesto que el gobierno brasileño fue copartícipe de este delirio.

Escoger a Qatar es un despropósito, porque es un país que viola los derechos humanos y que no tiene nada que ver con el futbol, carece de toda tradición.

Por otra parte, el clima es muy hostil, va a haber estadios con aire acondicionado, lo cual es una característica casi de ciencia ficción, estadios que, además, aparentemente son desmontables y se van a vender. Entonces esto obligó también a cambiar el calendario del Mundial para no tener temperaturas tan altas y obligó también a recorrer las principales ligas del mundo. Es un efecto dominó muy pernicioso.

La sede es de las peores, pero lo organiza, pues, el gran cuerpo delictivo del espectáculo mundial, que es la FIFA.

Grietas en la estructura del futbol mexicano

¿Qué comentarios tiene sobre nuestra propia estructura futbolística, con la Federación Mexicana de Futbol, sobre nuestras ligas, y qué tanto efecto tiene esto sobre nuestros jugadores, nuestros seleccionados?

Los problemas del futbol mexicano son estructurales. Hoy en día queda muy claro que los muchachos tienen buena preparación atlética y buena preparación táctica. En México hay buenos entrenadores y hay jugadores de primer nivel.

México ha sido campeón mundial Sub-17 varias veces y esto implica tener juventudes con mucho potencial. ¿Por qué los jóvenes que están siendo los mejores del mundo a los 17 años, o a los 16 años, no pueden continuar o con una carrera al mismo nivel? Simple y sencillamente porque tenemos una estructura muy mal organizada.

Todos los técnicos serios, y especialmente los técnicos de la selección nacional, recuerdo que el primero en decirlo enfáticamente fue César Luis Menotti cuando estuvo en México, han abogado porque haya torneos largos.

Si tú tienes torneos largos, como son los torneos serios, la Serie A en Italia, la Liga en España, la Premier League en Inglaterra, tú puedes hacer planes de juego, probar jugadores de la cantera, tener una estrategia que, si no funciona, modificas un poco, puedes planear tu temporada y, sobre todo, puedes luchar por una regularidad, es decir, el equipo tiene que ser bueno a lo largo de todo un año.

En México tenemos mini torneos que desembocan en una liguilla, que es una ruleta rusa en donde el octavo puede ser campeón. Cuando los Pumas de Hugo Sánchez ganaron dos torneos seguidos, fue como si hubieran ganado la guerra de 30 años, o sea, era una cosa de “¿pero cómo se mantuvieron dos torneos seguidos?”, porque en cada torneo, lo vemos, hay “campeonitis” y el que ganó ya no es el mismo. ¿Cómo puede una selección tener regularidad si la liga no la tiene?

Parte del problema es que en México se gana más dinero con el traspaso de los jugadores que con la obtención de títulos. El verdadero capital está en comprar y vender jugadores, que hace que se lleven comisiones los promotores, los directivos, en ocasiones los entrenadores y los jugadores mismos. El hecho de que haya distintos drafts, que pueden ser dos en el año, obliga a que los jugadores muchas veces sean sujetos de intercambios que no necesariamente les benefician.

Un jugador mexicano, cuando se retira, normalmente ha estado en seis clubes, siete clubes, no hay jugadores como (Francesco) Totti que solo estuvo en la Roma, por ejemplo, estos jugadores, o jugadores emblemáticos de algún equipo, como el Real Madrid, que luego juegan un par de temporadas en otro equipo.

En México un jugador cambia de ciudad con mucha frecuencia. Eso implica cambiar de ambiente, dejar a su familia muchas veces en otra ciudad, tener problemas psicológicos, entonces todo esto va en contra de la estabilidad emocional de los jugadores.

Otro detalle importante, que es de orden gremial y político: en México no hay una asociación que respalde a los futbolistas. Países muy parecidos al nuestro, como Chile, Argentina y Colombia, tienen sindicatos de futbolistas. Aquí los futbolistas son esclavos de oro y esto tiene una repercusión en la cancha, porque si un jugador no tiene la capacidad de defender sus intereses fuera del estadio, va a ser alguien también amedrentado dentro de él.

¿Cómo pedirle a un jugador que tome iniciativas, que haga algo, de pronto, que va en contra de lo que dijo el entrenador, pero que es lo correcto? El crack, por definición, es lo que hace, todo mundo espera una jugada y él, sorprendentemente, hace algo inaudito, pero ese tipo de responsabilidades que llevan a asumir algo que normalmente no debería acontecer, sólo lo puede hacer alguien que ejerce la libertad, alguien que está seguro de su situación.

Entonces, tenemos nosotros una estructura nefasta, como con la circunstancia actual de que no hay ascenso de la Segunda División a la Primera. ¿De qué sirve tener esta posible cantera en Segunda División si, por decisión mafiosa de los clubes fuertes, no pueden los equipos débiles de segunda ascender a primera, entonces no hay una transfusión de energías que lleguen desde abajo.

Por ejemplo, en la Premier League, que es la mejor liga del mundo, hay en paralelo la Copa, en la Copa participan equipos de segunda, tercera y primera división, y muchas veces un equipo de segunda llega hasta las últimas instancias y ahí se ven nuevos jugadores; es un semillero importante del futbol inglés.

Todo esto se sabe, es muy fácil entender por qué el futbol mexicano, de manera estructural, tiene problemas de rendimiento deportivo, pero una vez que he dicho todo esto, debo decir lo más grave: así como está, el futbol mexicano da muchísimo dinero, es el futbol más exitoso del continente americano, superior a Brasil, Argentina y Estados Unidos, entonces, ¿para qué hacer las cosas bien, si así se gana tanto?

Es como las telenovelas, ¿no? ¿Para qué ir a filmar en exteriores y tener unas tramas complejas y todo, si la gente sigue viendo este tipo de telebasura? Entonces, va a ser muy difícil que cambien las cosas porque, evidentemente, lo importante para los directivos no es la calidad deportiva, sino tener los patrocinadores, el apoyo del público, que es notable.

De acuerdo con datos que alguna vez reunió Francisco Javier González, la selección nacional es la cuarta que más dinero produce en el mundo, entonces, con este mercado, ¿pues ya que te importa no llegar al quinto partido?

Medir la vida en mundiales

En una nota más personal: los aficionados a veces miden su vida en mundiales, ¿cuál es el suyo? ¿Cuál es el más entrañable que ha vivido?

Uy, bueno, y yo creo que el de 1986. Era un buen momento de mi vida personal, pero fue, pues, el gran Mundial de (Diego Armando) Maradona, en México, fue también un Mundial en donde nuestro país, una vez más, mostró su capacidad de anfitrionía.

Recuerdo la algarabía que había en todas partes, en las cantinas, en los restaurantes, en las calles, cómo nos volcamos todos a ver los los juegos. Los momentos inolvidables, como cuando no funcionó el sonido local en el Estadio Azteca y el público cantó el himno a capela. Tomás Boy, el capitán de la selección, se dio cuenta de que esto estaba ocurriendo y volvió a formar a los muchachos, que ya se dispersaban.

En ese mismo Mundial también fue el que me parece que es el primer referéndum contra el PRI, que se dio cuando, en la inauguración, se abucheó al Presidente Miguel de la Madrid, que se había negado a recibir ayuda internacional durante el terremoto que había ocurrido unos meses antes. Una de las excusas que se dijeron desde las oficinas oficiales fue que no querían que México pareciera un país incapaz de organizar el Mundial y justamente cuando se celebraba el Mundial, la gente que estaba ahí reunida, no por razones políticas, 110 mil aficionados al futbol, se unieron para abuchear al Presidente De la Madrid.

En mi opinión, ése fue el nacimiento del partido del temblor, es un partido, en ese momento, sin ideología definida, pero que después del temblor y de las jornadas de solidaridad que hicieron, ya no iba a aceptar autoritarismos e imposiciones en esta ciudad. El PRI no volvió a ganar una elección en la Ciudad de México después de esa rechifla.

Usted también ha dicho que si uno quiere conocer una época, tiene que ver cómo se divierte la gente en ella. ¿Qué dice el Mundial de Qatar 2022 sobre nuestra época y la forma en la que nos divertimos?

Yo creo que el Mundial de Qatar dice muchas cosas de esta época, en la medida en que va a ser un Mundial mediado por las redes, va a ser el Mundial de TikTok, de Instagram, de Twitter, de muchas mediaciones diferentes. Gente mandando selfies de todos los estadios, va a ser, en ese sentido, un Mundial que va a estar marcado, definitivamente, por la forma en que hoy en día nos comunicamos.

Para muchísimas personas, es más importante tener una constancia visual de la experiencia que tener la experiencia misma. Si vas a un restaurante y te traen un plato bien presentado, de inmediato lo fotografías, para que esto sea parte de haber estado ahí y probablemente esa fotografía es más importante que el sabor del plato.

Qatar queda lejos, pero vamos a tener esta mediósfera en donde todo mundo va a estar hablando y va a haber memes de todo tipo, y va a ser, en ese sentido, una diversión globalizada a través de estas nuevas plataformas digitales.