“Los Lunes del Cerro”

50720136. Oaxaca.- El primer Lunes del Cerro se vistió de mil colores con los bailes típicos que engalanan las actividades de la Guelaguetza 2015, el festival cultural más importante del estado de Oaxaca. NOTIMEX/FOTO/ISAIAS HERNANDEZ/IHH/ACE/

 

Quiero comenzar esta crónica con las últimas conclusiones a las que hemos llegado los interesados en la historia de Oaxaca, en la que Lulaá es efectivamente una fundación urbana pre colombina. Pero recalquemos Oaxaca, es un asentamiento con un “Trazo Zapoteca” que se inicia en el año de 1400 D.C. ya que en 1398 el Rey Zaachila I (verdolaga larga), inicia los trabajos de desagüe del Lago de “Guelatoo” lo que permitió entre muchas cosas, una superficie, suficientemente amplia, para albergar una ciudad que sustituyera a Zaachila-Yoo (Fortaleza de Zaachila), así que la nueva ciudad recibe la geometría indígena, manifiesta en el trazo de plazas y monumentos prehispánicos, en este trazo se encuentran el uso de cuadros, dobles cuadros y rectángulos rectos; mencionaré que “El triángulo Pitagórico” se usa para el trazo del “Ángulo Recto”, conocido desde 1200 años a.c., así como la proporción AUREA, llamada desde 300 a.c. el número de oro, proporción trascendental, número divino, divina proporción, representando el número de oro con la letra griega (Φ) lo maravilloso de esta proporción es su inagotable capacidad de generar figuras de gran belleza, tales como los rectángulos y polígonos regulares desde el año 800 d.c. en Mesoamérica. En sus trazos geométricos, tanto de plazas como de monumentos en la hoy Oaxaca, la orientación fue Astronómica y se basó en la cosmogonía mesoamericana, conocida desde Monte Albán. La Ciudad creció de 1400 a 1458 como Lulaá (en el guajal), en la lengua mixteca, Nahundua (Tierra de los guajes), en mixe, Huac Huim (dentro de la vista de los guajes), en Chinanteco, Nicuhui (Lugar principal de los guajes), en Mazateco Maxhiutze  (El  cerro  de  los  guajes), otros pueblos le dieron nombre a esta misma ciudad sin hacer caso a los guajes, por ejemplo, los Cuicatecos la llaman Nahanduva (Trompeta de Madera) y los Chochos, Cunchaa (Residencia de las Supremas Autoridades)  y para los Mexicas sería conocida como Huaxtlan; Al pie del Danina Yaloani (“Cerro de la Bella Vista”), se alzó una Ciudad que en la incursión de Moctezuma Ilhuicamina, en 1458 después de vencer al señor “Tres picos”, que con su muerte sujetó a Yanhuitlan y llegó al Valle de Oaxaca, contempló los árboles llamados Yagaláha y que dan una vaina que los Zapotecas conocían como fruto, admira el Cerro del Fortín de Zaragoza que a sus faldas  se congregan los vientos que provienen de los cuatro puntos cardinales, esto se conocía desde tiempos inmemoriales, en la cosmogonía mesoamericana como: “El yaca”, tiene conciencia del ser, con una fuerte energía de la madre tierra. Es definitivamente una asociación del Cerro y el Agua, “Aquel por quien vivimos y aquel por quien debemos vivir”.  Los zapotecas ya subían al Cerro desde el siglo XIV, para pedir al señor Tepeihuitl, agua para sus cosechas, después vendría la diosa Mexica, Centéotl. Para el año de 1486, gobernaba Tenochtitlan Ahuizotl, es la época en la que comienza a gobernar en Zaachila, Cosijoeza hábil gobernante que hace alianza con los Mexicas, para permitir pasar a éstos a reconquistar Tehuantepec, el Soconusco y Guatemala. Ahuizotl decidió dejar a su regreso un destacamento, en Huaxyacatl, saliendo con prisioneros para ser sacrificados el día 7 ácatl (1487) en el templo mayor de Tenochtitlan, es incuestionable que los mexicas tenían al sol como un dios y se representaba al Águila Divina –como el águila Solar de los dioses de la guerra- durante 35 años, vivieron los Mexicas en lo que era la Ciudad Zapoteca, -No construyeron se metieron en ella- fundaron pueblos como Xochimilco (Sementera de flores), Chapultepec (Cerro del Chapulín), Mexicapan (Pueblo de Mexicanos), Xalatlaco (xalli: arena, Atlantli: barranca, co: en,  en la barranca de arena) y Huayapan (“En el agua grande”, laguna). La vida fue tranquila en ese período aun cuando  los Mexicas eran constantemente hostigados por los señores Zapotecas de la región, que terminó con el casamiento de Cosijoeza y Coyolicatzin (hija de Ahuizotl) quienes tuvieron 5 hijos: el primogénito Bitopaa (Dios del deleite) quien nació en octubre de 1498, murió muy niño; segundo hijo Naatipaa (Brazo fuerte) nació en octubre de 1500, en el año de 1522 contrae nupcias con la doncella Guielachi, hija de Baalo, cacique de Tlacochahuaya, en plena boda se suscita una pelea y muere el día de su boda; tercer hijo Cosijopí (Rayo de aire), nació el 30 de diciembre de 1502; el cuarto hijo Pinopiáá (Esencia de virtud) nació en 1504 y en el invierno de 1506 nació la última y más bella hija de Cosijoeza, a la que se dió el nombre de Donají (Alma Grande). Nacieron todos en Teozapotlan, nombrado así por los habitantes de Huaxyacatl, en los 35 años de las postrimerías del siglo XV y los albores del siglo XVI, es la época prehispánica en la que se da la vecindad y de donde se toma el argumento de lo que después del homenaje racial de 1932 se le llamó: “La Guelaguetza”, que es un complejo fenómeno de variadas implicaciones que se basa, sustenta y caracteriza por la reciprocidad en las relaciones humanas.

Hablar de Guelaguetza es hablar de los Lunes del Cerro, de las fiestas que nacen con la celebración que presidía la Diosa Centéotl o Centeocihuatl, diosa del  maíz, es la fiesta prehispánica de la veintena de los señores, fiesta anual que coincidía con el mes de Julio, esa festividad comenzaba el 13 de Tecpactl, del IX Huiticuilhuitl, que corresponde al 16 de Julio de nuestro actual calendario. Ese día iniciaban las fiestas con gran solemnidad en el templo donde se reunían los principales y nobles a temprana hora, dedicándose todo ese día a cantos, bailes  e inciensaciones.

Por la tarde concurrían todos los habitantes de los pueblos comarcanos a la falda del cerro “El Danina Yaloani”, -Cerro de la Bella Vista- para presenciar la elección de la joven que había de representar a la Diosa y que a los ocho días seria sacrificada, luego regresaban al Teocalli, con el objetivo de hacer la oblación de Xilotl, en aras de su numen predilecto.

VIRREINATO
Este se inicia el 25 de noviembre de 1521, fecha de la celebración de la primera misa, a la margen derecha del Rio Atoyac (Torrente de agua), donde las tropas de Francisco de Orozco y Monroy, escuchan  los salmos del liber Usualis y por primera ocasión la música pentafónica, el oficiante es el Clérigo Juan Díaz y todo ésto sucedió bajo la fronda del huaje milenario. A la llegada de estos conquistadores españoles se da un mestizaje, una evangelización y un sincretismo, que nos lleva a adaptar la cosmovisión de la cultura mesoamericana, con los ritos y costumbres de una rica cultura, que se manifiestan, como un reducto de la mexicanidad, es aquí en este momento en  el que debemos releer el pasado y con verdadera imparcialidad, observar por ejemplo:

Los elementos geométricos que se encuentran en el trazo de los conventos y pueblos de fundación Dominicana y Franciscana del siglo XVI… la mayoría fueron trazados antes de que Felipe II promulgara las ordenanzas que regirían el trazo de las poblaciones de la Nueva España, ya que ésta se dio en Julio de 1573, por lo que todo trazo de 1493 a 1573, estuvo fuera del control directo de las autoridades, en lo que respecta a la cuestión urbana (los oficiales españoles adquirieron una imagen integral de la ciudad ideal de América en 1573  -de 1520 a 1550- quedaron definidos los contornos del continente, esto último lo tomamos de las crónicas del virreinato de Don Antonio de Herrera quien se autodenomina en su obra “Cronista mayor de su majestad de las indias y su cronista de Castilla”.  Es primordial aclarar, que para ser no un destacamento, sino una ciudad, había que tener Huaxyacatl, a éstos dos personajes en la administración Náhuatl.  Tlacatitli –principal de las gentes- Tecatetl (1486-1506), Atlacotl (1506-1521), y a Tlacochtictli –jefe de las guerras o capitán.

EL TRAZO

Sin ser el momento para referir el trazo de si fue Alonso García Bravo quien lo realizo, en él se contempla el espacio para las plazas y parques públicos, los templos que fueron 30 en 3 siglos y las áreas de administración que fueron las casas consistoriales hoy Palacio del Ejecutivo del Estado. El primer templo fue una ermita construida en Enero de 1522, bajo la advocación de Santa Catarina Mártir, y desde 1702 San Juan de Dios,  Sobre el Cu a Huitzilopochtli, otra construcción que  emana de un Teocalli, fue la ermita de la Santa Veracruz en 1532, y desde 1699 Templo del Carmen Alto construido sobre el lugar de adoración de la Diosa Centéotl, es una historia nacional, que se repitió en todo el virreinato, por eso es tan rica en historia Oaxaca.

LA TRADICION DE LOS LUNES DEL CERRO

La fiesta nunca fue abandonada si bien se vio reducida en el siglo XVI, en el XVII, ésta se efectuaba en el petatillo, espacio pequeño que al no ser amplio, impedía las grandes concentraciones de antaño,  lo que provocó que la festividad del 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen traído el culto por los Españoles el 23 de enero de 1669, tomara características de romería, durante ocho días que duraba la fiesta, en los siglos XVIII y XIX –Primer lunes y Octava- a ella concurrían ya no solo los comarcanos, pues llegaban de todos los distritos, con su fruta, sus alimentos, sus vestimentas, su música y sus costumbres, fueron cuatro siglos de sincretismo y de evangelización, se sustituyó la chirimía, por las bandas de música, los danzantes por mujeres que cargan hoy en día canastas enfloradas, con los símbolos, no solo de la pasión, sino de la evangelización, también la sierpes fué sustituida por la mojiganga, (personajes de los diferentes continentes) o razas del mundo.  El mes fue siempre Julio,  era tal la grandeza de ésta fiesta, que cuando hubo de rendir homenaje a la gran señora Oaxaca, por sus próximos 400 años de ser Ciudad (1532-1932), en la mente  de un político como lo era el Lic. Genaro V. Vásquez, surgió la idea de un espacio mayor, así que debió  contemplar la rotonda de la Azucena, en la falda del cerro, en terrenos de Xochimilco que dejó de ser agencia el 19 de mayo de 1926, mediante decreto, fué así que la maquinaria abrió un espacio,  cinco años antes, se creó por él  la sociedad de la Azucena, además el ex gobernador el visionario, Don Genaro el estadista, cultivó el arte de la música, dejándonos la hermosa marcha llamada “A Oaxaca”.

EL ORIGEN

Es la fecha de elevación a Ciudad “El 25 de Abril de 1932”, se conmemoró el IV centenario, para lo cual se formó un comité integrado por las siguientes personalidades: Dramatización Alberto Vargas, Escenificación Jacobo Dalevuelta, Efrén Orozco Rosales, Amado López Castillo y Luis Felipe Abrego, Dirección musical José López Alavez y Agustín Toledo. En esa mañana Cantaron las escuelas primarias de la ciudad por primera ocasión del autor Juan G. Vasconcelos: “Las Mañanitas Oaxaqueñas”.

Posterior a esta fecha el año siguiente se presentó algo muy parecido, en el mes de noviembre de 1933, con motivo de la clausura del congreso de historia, celebrado en éste teatro “Macedonio Alcalá”, que a partir de esa fecha lleva el nombre del ”Músico Oaxaqueño”.
Dos años después con motivo de los 25 años de la Revolución Mexicana en 1935, se volvió a presentar en la rotonda de la azucena y el 20 de julio de 1936 se convoca al lunes del cerro con la presencia de la Morena y Legendaria Diosa Centéotl.

La Guelaguetza ha continuado en forma casi ininterrumpida desde 1941, que fué el año en el que la banda de música entonó Centéotl con la música de Gabino García Aranda. Hoy es una fiesta de cultura y folklor que se muestra año con año, al mundo entero, recordemos al autor del Vals que en dos años más cumplirá 150 años de su creación: “El Dios Nunca Muere”…

Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M.

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