El General Duarte comandante de la VIII Región Militar

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Pocos generales de División del Ejército Mexicano tienen la fortuna de haber encabezado varias comandancias de Región Militar en el país. Y es que realmente un general de tres estrellas (División) sólo logran ser comandante de una región o cuando mucho de dos y de ahí  directo al escritorio en la Sedena cumplir sus 65 años de edad y ahí esperar su situación de retiro.
Este no es el caso del General de División Diplomado de Estado Mayor Alfonso Duarte Múgica, quien es actual comandante de la Octava Región Militar en Oaxaca. Con 47 años de servicio en el Ejército y de la Arma de Caballería, antes de llegar a Oaxaca, había estado en la Tercera Región militar con sede en Mazatlán, Sinaloa.

También en la Segunda Región Militar cuya sede es Mexicali, Baja California; además,  fue jefe del Primer Cuerpo del Ejército Mexicano en la ciudad de México, al igual que su comandante en jefe, el secretario de la Defensa Nacional, el General Salvador Cienfuegos, quien había mandado también tres regiones militares, la primera, la novena y la séptima.
En 2008, el General Duarte Múgica tomó el mando de la Segunda Región Militar, de Baja California, Baja California Sur y Sonora, siendo General de Brigada e incluso por encima de algunos generales de mayor antigüedad que él. Al año siguiente fue ascendido al grado de divisionario.
Durante su labor en dicha región, se realizaron operativos importantes contra los cárteles de Sinaloa y el de los Arellano Félix, que en ese momento encabezaban una lucha por el control de la plaza. Los elementos militares bajo su mando dieron golpes efectivos y disminuyeron la capacidad  operativa de las organizaciones delictivas.
Durante su trabajo en Tijuana, Duarte Múgica protagonizó momentos polémicos. El primero de ellos, cuando retuvo dinero en efectivo que portaban diputados del PT en Baja California supuestamente para organizar un festival del Día de las Madres.
Los diputados le dijeron al General que tenían fuero, que no los podía afectar, a lo que Duarte Múgica contestó “aquí no hay fueros”.
Posteriormente, en septiembre de 2011, durante la conmemoración del Grito de Independencia, el General acusó al entonces secretario de Gobierno de Baja California de “grosero, borracho, irrespetuoso y confianzudo”, frente al entonces gobernador José Guadalupe Osuna Millán, porque éste habría llegado tarde a un evento de las festividades patrias.
Ya como comandante de la Tercera Región, que abarca los estado de Sinaloa y Durango, el 2 de diciembre 2016 se realizó una emboscada contra elementos militares pertenecientes a una Compañía de Infantería no Encuadrada, ocurrida en Culiacán, que dejó un saldo de cinco soldados muertos y otros 10 heridos; fue realizada por los hijos de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán Loera, acusaba Duarte Múgica.
Una lluvia de balas sorprendió al convoy que custodiaba a un detenido herido desde Badiraguato. Los militares fueron sorprendidos y los sicarios aprovecharon la oscuridad y el factor sorpresa para atacar a los uniformados, que fueron superados en número y en armamento. El resultado fue: cinco muertos y 10 heridos.
En el violento ataque se usaron armas de alto poder como Barret M82, granadas y armas automáticas. Además, se señaló que durante la emboscada y luego de haber concluido el enfrentamiento armado, los delincuentes utilizaron algún tipo de aditamento explosivo para incendiar la unidad donde se transportaban los elementos castrenses.
A raíz de este ataque, se inició un megaoperativo en Culiacán, por parte de la Sedena. Desde la Ciudad de México mandaron  fuerzas especiales.
El ataque a sus tropas enojó tanto al  general Duarte que pidió que él mismo supervisar y operar a  las fuerzas especiales del alto mando y a sus propios efectivos destacamentados en su región para capturar o aniquilar a los culpables de la agresión, sin haber logrado su objetivo ya que su cambio se dio antes.
Meses antes de ese mismo año, Joaquín Guzmán Loera fue capturado por tercera vez en Culiacán, Sinaloa, seis meses después de haberse fugado del penal del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México.
La cacería del capo la encabezo la Armada de México a través de sus fuerzas especiales e Infantería de Marina, por instrucciones presidenciales.
A la Sedena y al general Duarte los limitaron mucho en solo poner Bases de Operaciones Mixtas en la sierra de Sinaloa-Durango y retenes en diferentes puntos de la región, sabiendo muy bien que si alguien conocía el terreno y movimientos de “El Chapo” era el propio Duarte.  Solo que la confianza del Presidente fue hacia la Marina y sus fuerzas especiales, mismas que eran coordinadas y apoyadas por las agencias de investigación y seguridad de los Estados Unidos.
A finales del año anterior, Duarte tomo el mando de la Octava Región Militar con sede en Santa María Ixcotel, Oaxaca.
La región es muy diferente a lo que el general estaba acostumbrado; es cierto que el combate al crimen organizado no es como el que el enfrentó en las otras dos regiones donde fue comandante, pero la Región Militar en Oaxaca es compleja y el General ya se está dando cuenta.
Con sus casi siete mil efectivos militares y con sus cuatro zonas militares (28, 29, 44 y 46), una guarnición militar en Puerto Escondido y dos Bases Aéreas, es una región  grande, compleja y difícil de cubrir sobre todo por su geografía.
En la Octava Región, el crimen organizado esta calmado o apalabrado, pues esporádicamente se dan enfrentamientos entre las bandas criminales en las regiones del  Istmo, Costa y Cuenca, sobre todo en esta última, ya que colinda con el estado de Veracruz donde los capos tienen mayor presencia.
La gran cantidad de grupos sociales en la entidad, como la Sección 22, son factor de inestabilidad y preocupación para él y su estado mayor, ya que la tranquilidad del estado podría verse afectada por cada una de las acciones de estos grupos. Y es la responsabilidad de la Octava Región apoyar a las autoridades estatales para mantener la paz.
La guerrilla en la Sierra Sur, “huachicoleros” en la zona del Istmo y en la Mixteca; la siembre de droga en regiones de la Sierra Sur y Mixteca, es aquí donde  elementos del Ejército adscritos a la 28 Zona Militar han sido agredidos, primeramente a un helicóptero de la fuerza aérea donde fue atacado y posteriormente a elementos del Sexto Regimiento de Artillería, por mujeres triquis al ser éstas utilizadas por los mismos delincuentes que se encargan de sembrar la droga en la zona.
También el General ha encontrado la negativa por parte de seudo líderes que han influido en la gente de municipios de Tlacolula y Mitla para que no se lleve la compra de terrenos donde se pretendía la construcción de la nueva sede de la  Octava Región Militar, y que tendría además un hospital militar para 60 camas, dos unidades (regimiento o batallón), una brigada de policía militar, una unidad habitacional, campo de instrucción, helipuerto, espacios deportivos y demás servicios. Esto hubiera dejado una gran derrama económica para esa zona del estado.
A un año y medio de terminar el gobierno de Enrique Peña Nieto, Duarte podría terminar el sexenio como comandante de la Octava Región Militar, aunque se menciona que él ya no quiere estar en Oaxaca, debido al poco apoyo de algunas instituciones de gobierno estatal y la mala relación que se tiene con las autoridades de Seguridad Pública del estado dirigidas por elementos de la Marina, lo que ha hecho que haya pensado en su cambio, según nos aseguran nuestras fuentes.
A sus 63 años de edad y luego de haber sido comandante de numerosas zonas y regiones militares, lo que destaca ser un General con mucha experiencia y tener una muy buena edad, ya que al terminar el sexenio apenas tendría 65 años, hace que Alfonso Duarte Múgica esté entre las ternas para ocupar la Secretaría de la Defensa Nacional en el siguiente sexenio.
Mientras no exista la figura civil con capacidad para dirigir esta secretaría, como en otras partes del mundo, en México la institución castrense seguirá siendo dirigida por un General de cuatro estrellas y este puede ser Duarte Múgica.

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