Sólo hay mañana

Bienvenida sea la paz, bienvenida sea la reconciliación. Pero sobre todo hay que entender que la única materia que jamás cambió, el único software que permanece con más conocimiento genético gracias al ADN, pero teniendo los mismos virus y los mismos defectos de comportamiento, es la condición humana

En la religión de la comunidad judía el día sagrado más importante es el Yom Kippur y lo es porque significa el “Día del perdón”.

En ese sentido, si se llegan a confirmar en nuestro país las especulaciones respecto a la alianza que ofreció Elba Esther Gordillo -presa política- al dirigente nacional de Morena, me parece que estaremos presenciando un particular Yom Kippur de la política mexicana.

Y es que, Andrés Manuel López Obrador atravesando el Jordán de la reconciliación nacional perdonaría inclusive hasta al arquitecto de lo que él llamó el fraude electoral que le robó el triunfo en el 2006. En un momento en el que Gordillo evidentemente está impulsando una parte de la campaña en el Estado de México a través de los maestros.

Ahora más allá del chisme, más allá de que al final del día política es política, me parece importante que estos dos personajes -donde uno de ellos quiere y parece que podría ser Presidente de México- se estén encontrando a estas alturas del camino.

Sobre todo porque si hay una persona que debe concentrar los principales odios del presidente de Morena, es precisamente aquella a la que acusó de haberle arrebatado la victoria en el 2006 para entregársela en un acto bastardo a Felipe Calderón.

Bienvenida sea la paz, bienvenida sea la reconciliación. Pero sobre todo hay que entender que la única materia que jamás cambió, el único software que permanece con más conocimiento genético gracias al ADN, pero teniendo los mismos virus y los mismos defectos de comportamiento, es la condición humana.

Y siendo así, esta situación nos recuerda algo fundamental, y eso es que en la política no hay ayer sólo hay mañana y todo aquello que resulte conveniente sencillamente se hace.

Aunque en este caso no debemos olvidar que estamos hablando de alguien que no sueña con el poder, sino que anhela tenerlo. Y en ese sentido, si su anhelo se cumple por la vía del perdón podría ser un buen comienzo para un país que tiene tantos miedos, tantos desaparecidos y tantos fracasos con una clase dirigente a la que le sobran las razones para acabar fulminada por la furia de los dioses como acabaron los dirigentes de Sodoma y Gomorra.

Si todo eso llega a suceder, a los únicos que Morena no consideraría serían a nuestro actual Presidente y a su secretario de Relaciones Exteriores, porque el resto, incluido el secretario de Gobernación, tendría una posibilidad no sólo de ser perdonados, sino además de ser incorporados en la tierra prometida sin corrupción en un nuevo México que surgirá a partir de su paso por el cambio ético.

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