Madre

Perdóname, por haberte hecho pasar tantas penas por mis actos de mal juicio.

Perdóname, por causarte tantos enojos, desvelos, corajes y demás preocupaciones.

Por haber sido irrevente contigo, en mi juventud.

Que por mis negativas actitudes fui el causante de tus malos ratos y enfermedades.

Por haber actuado siempre en contra de tu dirección, que era lo mejor para mi bienestar.

Hasta ahora entiendo cual era el propósito de tu tutoría.

Cuanto te valoro Madre Mía!

Cuanto anhelo estar a tu lado y platicar contigo con amor y respeto y ya no contradecir a tus decisiones!

Te pido perdón Madre Mía y quiero que me permitas permanecer contigo, para volver a sentir tus caricias y arrullos que me asistías cuando era un niñ@!

Quiero estar contigo por el resto de nuestros días para ayudarte en lo posible; para cumplir con mi deber y darte un poco de lo incontable y mucho que me diste y que para ti, fue todo lo que tenías!

¡Gracias Madre!
¡Gracias Dios!
¡Gracias vida!