Tiempos silentes.

“El ejercicio del silencio debe ser un viaje hacia nuestro interior, escudriñar los rincones de la mente, contacto con emociones,  para discernir decisiones” Manolo

Está visto que cada día somos más pobres y que las inciviles contiendas proliferan por todo el globo, lo que pone de relieve el estrecho vínculo existente entre paz y seguridad alimentaria. De ahí, la importancia de intensificar la ayuda humanitaria en un mundo tan convulso, tan desbordado de incertidumbres, con tantos sembradores de rencor en ejercicio. Ante este panorama tan desolador debemos salir con más fuerza si cabe al encuentro del otro, de nuestro análogo, comprendiéndolo y aceptándolo tal y como es, ayudándole a sobrellevar la carga a través de la sencillez y la humildad, para llegar a ser verdaderos activistas de una auténtica justicia social. Si importante es amar de todo corazón, con toda el alma y todas las fuerzas, también es fundamental esperanzarnos, mantener el respeto y considerar la separación de poderes legítimos, para poder así vivir una mejor convivencia a la luz de la razón. A veces damos la sensación de convertirnos en auténticos fieras, movidos por un resentimiento ciego, que lo que nos conduce es a cegarnos como seres humanos. Por ello, resulta vital reconducirnos, reeducarnos para la convivencia, para adquirir gnosis del gran valor que somos en la vida.

Ya en tiempos pasados, la inolvidable escritora y pedagoga española, Josefina Aldecoa, reivindicaba: educar en la igualdad para que no se perdiese un solo talento por falta de oportunidades. Cuánto sentido hay en ello, pues es el personal modo de alcanzar conciencia de la justicia. Tema verdaderamente transcendental, puesto que todos formamos parte de un todo. Sea como fuere cada día caminamos más afligidos, solo hay que salir a las calles del mundo y ver la pérdida de humanidad, de energía, de sueños, la falta de concentración, el desinterés por todo, la indecisión, o la misma mirada perdida que respira un sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza. Deberíamos hablar de todo esto y rebuscar el motivo. La pasividad no puede dominarnos. Por naturaleza, somos gentes de nervio y verbo, de anhelos e inquietudes, de reflexión y pujanza, lo que nos intensifica el encuentro de caminos diversos en un mundo sorprendente.

Salta a la palestra el ego e incongruencia de Trump quien declaró que Estados Unidos no debe meterse en conflictos extranjeros lanzó bombas en Siria y Afganistán y mandó una flota a las aguas cerca de Corea del Norte. El mismo Mandatario, que quería hacer las paces con Rusia y alejarse de Europa, tuvo una serie de confrontaciones ríspidas con el Gobierno ruso y afirmo la importancia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y mientas había prometido confrontarse con China por manipular su moneda, decidió que eso ya no era problema después de un encuentro bastante cordial con su homólogo chino.

Y al mismo tiempo el muro en la frontera mexicana, su promesa más frecuentemente expresada, cada vez más parece un sueño lejano (o quizás una pesadilla lejana), sin apoyo en el Congreso estadunidense.

Hay por lo menos dos lecturas de lo que ha pasado. Una, es que la realidad se le está imponiendo. Los generales le han convencido que no puede dejar pasar los conflictos en Siria y Corea del Norte sin meterse, y tomar medidas visibles contra el autollamado Estado Islámico. Sus consejeros también han reforzado que necesita de los chinos para poner presión a Corea del Norte, y a la OTAN para contener a los rusos, que están del otro lado del conflicto en Siria que EU. Mientras tanto el Congreso dispone del dinero que necesita la Casa Blanca para el muro.

Ciertamente, la sociedad de hoy, necesita despojarse de individualismos para poder avivar el bien colectivo como un servicio que nos fraternice. Cada cual, desde su vocación, debe renacer en el entusiasmo de la búsqueda. El mundo tiene necesidad de reencontrarse con todos los moradores para hacerse una piña humana; y, así, poder afrontar y superar los desafíos cruciales que se avistan en cada amanecer. La alianza es la clave de todo, cuando menos para seguir el camino y soñar un futuro esperanzador.

El pez gordo no puede seguir comiendo del chico. Ha llegado el momento de plantarse. De decir basta. Nos hemos endiosado tanto que, en ocasiones, hasta las piedras sienten más que nosotros. Vital aislarnos del mundanal ruido, hacer un recogimiento espiritual y respondernos a la pregunta: ¿Quién soy?  para aprovechar solo así estos tiempos silentes.

Jugadas de la Vida

Una de las teorías sobre el origen del beso, según algunos científicos, se remonta a la prehistoria, cuando las madres pasaban oralmente alimentos masticados a sus crías.

Agradezco lectura a este artículo “Silencioso” al correo ldojuanmanuel@hotmail.com

Twitter: @ldojuanmanuel

 

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