El ejército que crucificó a Jesús

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Se dice en los escritos de la Biblia que fue un mando medio del ejército romano quien se encargo de dar la orden de crucificar a Jesús de Nazareno.
Citas donde se encuentra la historia de este hombre: Mateo 27: 33-54 ; Marcos 15: 39,44,45 ; Lucas 23:47. Sabemos muy poco de este hombre. Su nombre, su procedencia, su edad y nacionalidad nos son desconocidos. Es típico del miembro anónimo de una multitud. Sabemos que era centurión en el poderoso ejército romano y que prestaba servicio activo en la provincia de Judea cuando Cristo fue crucificado. Era el encargado de la crucifixión. A él le toco crucificar al Hijo de Dios exponiéndolo a oprobio público. Los centuriones que menciona la Biblia son, todos ellos, hombres ejemplares. Uno era el comandante del destacamento de Capernaum y el Señor alaba su fe. Otro fue Cornelio, jefe de la compañía llamada la Italiana, a quien Pedro predicó el evangelio. También tenemos a Julio, de la compañía Augusta, que trató a Pablo con consideración.
Todos ellos pertenecientes en ese momento de la historia al ejército mas poderoso al romano.
No hay duda que los romanos estuvieron presentes en crucifixión de Jesús por ordenes directas,  y es que su ejército era el mas temido, poderoso, el que había dominado casi toda Europa y cada una de los regiones del Oriente Medio.
El historiador judío Josefo, que estuvo al lado de los romanos durante la revuelta judía después de la crucifixión; dejó una descripción detallada del ejército romano en campaña. Como extranjero, anotó muchos detalles militares con los que estaban muy familiarizados los romanos y eso nos permite penetrar en el conservadurismo extremo del método militar romano. 

La historia de la estructura del ejército romano describe las principales transformaciones cronológicas de la organización y constitución de las fuerzas armadas de la antigua Roma, las cuales han sido calificadas como «la institución militar más efectiva y duradera conocida de la historia».1

Desde sus orígenes alrededor del año 800 a. C. hasta el hundimiento del Imperio romano de Occidente en 476 d. C., la estructura militar de Roma atravesó una serie de cambios estructurales de gran envergadura. A grandes rasgos, las armas romanas se dividían en ejército y armada, si bien estas dos ramas estaban menos diferenciadas que en los ejércitos nacionales actuales. A su vez, en estas dos ramas los cambios estructurales fueron ocurriendo como resultado de una reforma militar con visión de futuro, así como de una evolución estructural orgánica.

El ejército fue el instrumento del que Roma se valió para conquistar primero y mantener después un imperio que abarcaba toda la cuenca del Mediterráneo. No siempre estuvo al mismo nivel ni dominó en todo momento la técnica guerrera, prueba de ello es las diferentes derrotas que sufrió a lo largo de su historia. Sin embargo, tuvo la gran virtud de no considerar nunca la derrota en una batalla como la derrota total de la guerra y, además, supo aprovechar la experiencia para mejorar las técnicas y conseguir ser el poderoso ejército que mantendría unido durante varios siglos el Imperio.
El ejército romano estaba conformado por hombres de todas las partes de su dominio territorial. Sus miembros eran soldados profesionales: se dedicaban exclusivamente a luchar y defender Roma.

En un principio sólo los propietarios de tierras podían servir en el ejército. Sin embargo, a partir del siglo I a. de. C, cualquiera podía unirse. Los soldados debían permanecer en el ejército durante al menos 25 años.

Si un soldado se destacaba en el campo de batalla, y sabía leer y escribir, podía llegar a ser Centurión(grado que tenia el soldado que mato a Jesús), a cargo de unos 80 soldados que eran llamados legionarios. Se llamaba Centuria a una tropa de 80 legionarios. La Legión, a su vez, estaba conformada por 59 centurias. La totalidad del ejército romano estaba conformada por unas 30 legiones. Cada Legión tenía unos 5.000 hombres más 300 de caballería soldados   llamados auxiliares.

Los Centuriones llevaban un palo especial que dejaba en claro cuál era su rango. El palo era utilizado para golpear a cualquier soldado que desobedeciera una orden. Algunos de ellos, los más importantes, también llevaban una armadura especial.

Un soldado romano llevaba una espada corta para apuñalar, y una lanza llamada pilum. Estaba protegido por una armadura hecha de bandas de hierro superpuestas y un casco de metal en su cabeza. También llevaba un gran escudo rectangular que tenía curvas para proteger mejor su cuerpo.

El pilum tenía una punta aguda de hierro y un eje hecho de un metal más suave. Cuando la lanza golpeaba el escudo de un adversario, se doblaba dificultando su extracción. El eje de la lanza quedaba arrastrándose por el suelo, molestando al enemigo, quien eventualmente tendría que deshacerse de su escudo.

Los soldados romanos debían ser fuertes. Se esperaba que marcharan unos 30 kilómetros al día llevando armadura. También debían transportar su propio escudo, algo de comida y equipo para acampar.

Estos soldados eran entrenados para luchar juntos. Entraban a la batalla formando una línea con sus escudos unidos, uno junto al otro. Si el enemigo les disparaba flechas, los soldados detrás de la línea de frente levantaban sus escudos sobre sus cabezas formando así un techo que servía de protección. Esta formación estratégica se llamaba testudo, lo que significaba tortuga.

El nivel de sofisticación del ejército romano y el entrenamiento de sus soldados le dieron seguridad a Roma tanto en su época de Imperio como el de la República . Pero fueron temibles y odiados.
Aun cuando vencieron a los judíos después de la muerte y resurrección de Jesús, su imperio fue decayendo, hasta llegar a su culminación total.

1-Enciclopedia Británica.
    Edición 1911.
   “El ejército Romano”.