La Semana Santa en Oaxaca

Fui invitado el Viernes de Dolores a la Casa de la Cultura para platicar de una tradición católica y que sin duda, es quizás el Viernes de Dolores uno de los días más significativos en la fé de los Oaxaqueños, día en la que la Santa sede y las normas del calendario litúrgico contemplan, que en los lugares donde se encuentre o exista, fervorosamente la devoción a los Dolores de María, sea tenida como solemnidad y éste día sea celebrado con las prerrogativas que le son propias en el Misal Romano. Todo esto es conveniente mencionar, pues recordemos que el concilio vaticano segundo consideró, dentro de las muchas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas “Duplicadas”, esto es que se celebren dos veces en un mismo año.  Por ello es que suprimida la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora, el viernes anterior al Domingo de Ramos y que ha sido reemplazada por una festividad  muy moderna, la de Nuestra señora de los Dolores el “15 de septiembre”, fecha que no festiva el pueblo de Oaxaca. Hablemos de éste día, de éste Viernes de Dolores, viernes de Devoción en nuestra Bella Ciudad de Oaxaca, en ésta conmemoración del viernes de la pasión, que es anterior  al Domingo de Ramos, “La entrada de Jesús a Jerusalén”, Domingo que está comprendido dentro de la última semana de la cuaresma “El comienzo de la semana de la Pasión” o “Semana Santa” o “Semana Mayor”, al iniciarse con éste Domingo las procesiones. Por eso nos vemos en un fervor religioso, en la celebración de los Dolores de María, de “Nuestra señora”, hay lugares del Estado, en los que éste día se conoce como el Viernes del Concilio, el cual es tomado como día de ayuno y abstinencia de la carne. Hoy es sexto viernes y es exactamente a una semana del Viernes Santo o Séptimo viernes de la cuaresma.

EL ORIGEN EN OAXACA

En la época del virreinato llegaron a Oaxaca el 10 de marzo de 1576, los padres Jesuitas y construyeron un gran templo y una hermosa capilla, bajo la advocación y consagración  a la Virgen de los Dolores, fué en el siglo XVII, que establecieron ésta hermosa costumbre de los alteres, como en el templo de la Virgen del Patrocinio y en donde ha perdurado desde que era capilla del hospital, es en el pequeño templo de San Cosme y San Damian. Hoy en día y durante todo el siglo pasado los altares de Dolores se construyen en áreas públicas, edificios públicos, mercados, casas y templos, para conmemorar los Dolores de la Santísima Virgen María, la Madre de Jesús, del Cristo agonizante en la pasión.   Prácticamente los siguientes dos  siglos – el XVIII y el XIX- destacaron por su devoción los barrios más religiosos como son: el de China, Xochimilco, Jalatlaco, el Peñasco y el de los 7 príncipes. Se distinguen por la belleza de sus altares.

EL ALTAR DE DOLORES

El altar inicia un ciclo de vida pues se inicia en la primavera al comienzo de las lluvias, son un tributo a la Madre Tierra –como suele serlo con los altares de muertos-  se decoran con macetitas de barro en forma de copa, en donde se siembran dos semanas antes, semillas de trigo, maíz y lentejas, también se siembra la chia en borreguitos de barro, se colocan en lugares que no les dé el sol, para que adquieran un color amarillento, así también en el altar se colocan palmas que simbolizan el martirio de Jesucristo durante la pasión del Mártir del Gólgota. Las bellas coronas se elaboran con el corazón de las palmas y se les conoce como “Corona de Cucharilla”, por su forma, esta corona es una alegoría a la Virgen ya que ella es la “Reyna del Cielo”. Otro elemento importante en el altar, son las hiervas de olor, álamo, laurel, tomillo y romero, el altar debe tener como ornato toronjas  pintadas de dorado y clavadas en ellas unas banderitas de papel picado y como símbolo del dolor de la virgen se colocan 7 esferas de cristal con agua de colores, ya que estas significan los siete dolores de la Virgen.

Primer Dolor:  La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Segundo Dolor:   La huida a Egipto con Jesús y José
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en éste dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Tercer Dolor:  La pérdida de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Cuarto Dolor:  El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargando la cruz, como cargando con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionaron un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como él lo fué.
Quinto Dolor:  La crucifixión y la agonía de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Sexto Dolor:  La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si
la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.
Séptimo Dolor: El entierro de Jesús y la soledad de María
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
MUSICA

Así es  que es digno de recordar éste viernes que siempre, el calor nos hecha de la cama temprano, para cumplir con los rituales que se están perdiendo,  como el del Paseo matinal  en nuestra Alameda y después a las 12.00 hrs. el concierto o audición de la Banda de Música del Estado, interpretando el STABAT MATER de Juan Matías de los Reyes (1620).  Claro espero que dirija éste viernes el maestro Eliseo Martínez, un gran músico Oaxaqueño, heredero de esa vena de filarmónicos, que son orgullo de Oaxaca.

VIERNES DE DOLORES
7 DE ABRIL DEL 2017.

Oaxaca, Oax., a 09 de abril de 2017.
Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M.

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