Fans vs. sistema, prefieren torneos largos

Cuando Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX anunció que los equipos mexicanos dejarían de participar en la Copa Libertadores América, la estrategia internacional del torneo mexicano se centró en los Estados Unidos.

Cuando Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX anunció que los equipos mexicanos dejarían de participar en la Copa Libertadores América, la estrategia internacional del torneo mexicano se centró en los Estados Unidos.

Hace 19 años, el futbol mexicano desembolsó 2.8 millones de dólares para disputar ante equipos venezolanos dos cupos para jugar el torneo sudamericano o pre-Libertadores. Después, se tuvo acceso directo a la fase de grupos y, aunque Cruz Azul, Chivas y Tigres llegaron a la final, nunca se ganó el certamen.

“Hoy casi todas las ligas más exitosas del mundo están en los Estados Unidos”, justifica Alejandro Irarragorri, presidente del club Santos Laguna, sobre los nuevos proyectos del futbol mexicano que contemplan un torneo binacional entre equipos de la Liga MX y la MLS, así como eliminar descensos y ascensos para la Primera División de México, de la manera como se desenvuelve el torneo norteamericano. Además, describe la ruta del modelo que se desea implementar en la Primera División.

Los resultados de la Tercera Encuesta de Calidad de la Liga MX realizada por El Economista indican que 39.8% de los aficionados prefiere como sistema de competencia un torneo largo, sin Liguilla, como se acostumbra en las principales ligas de Europa (España, Italia, Inglaterra, Alemania y Francia) y donde el campeón es quien acumula más puntos al final del torneo. Y entre la opción de campeonatos largos con y sin Liguilla la suma es de 67.2 por ciento.

También, ocho de cada 10 seguidores consideran que el equipo que menos puntos consiga al final de la temporada larga sea el que descienda, desaprobando el método actual, que consiste en la suma de unidades de los últimos cinco torneos, entre el número de partidos jugados, el llamado cociente.

Mientras los aficionados piden emular el sistema de competencia y formato de las ligas de Europa, los dirigentes del futbol mexicano prefieren imitar el modelo estadounidense.

“La información que nosotros tenemos es contraria a lo que me dices (los resultados de la Tercera Encuesta de Calidad de la Liga MX), el aficionado realmente disfruta de la Liguilla”, expresó el directivo de Santos.

En noviembre del año pasado, Enrique Bonilla informó que “bajo ningún motivo se modificará el sistema de competencia” e indicó que en sus cifras 78% de los aficionados está contento con el formato de torneos cortos, de tener Liguilla y dos campeones por temporada futbolística.

No obstante, las ediciones anteriores de la Encuesta de Calidad de la Liga MX realizadas por este diario revelan que los seguidores del torneo mexicano, prefieren regresar a los torneos largos. La cifra ha aumentado, en el 2014 se registró 22.3% y 16.44% para la edición del 2015, es decir, la preferencia por cambiar de formato de competencia aumentó para este año a más del doble, hasta 39.8 por ciento.

El dinero, la variable para no cambiar de formato

Alejandro Irarragorri tiene razón. Cuatro de las cinco ligas deportivas con más ingresos en el mundo son estadounidenses. El sitio Howmuch indica que la NFL tiene ingresos anuales por 13,000 millones de dólares, para ubicarse como el torneo más lucrativo del orbe. También la acompañan la MLB (9,500), NBA (4,800) y NHL (3,700); sólo la Premier League de Inglaterra (5,300) irrumpe entre los mejores.

¿Qué tienen en común las ligas estadounidenses?

En ninguna existen descensos o ascensos de franquicias.

“Regresar a un torneo largo dará más espectáculo y estabilidad para todos los que participan en el futbol mexicano, con contratos anuales y no de seis meses, con cambios continuos”, señala Rafael Lebrija, expresidente de la Primera División.

Ante las causas que impiden regresar a los torneos largos, el que fuera expresidente de Toluca menciona que las televisoras son las principales opositoras.

“Habrá que hacer una reestructuración que no afecte económicamente a los clubes, hacer un solo torneo si se quiere con Liguilla, lo cual permitiría participar en torneos sudamericanos. Ahora estamos fuera de la Libertadores, de un plumazo nos sacaron luego que haber logrado con mucho esfuerzo participar en un torneo tan importante”, agregó Rafael Lebrija.

No obstante, Alejandro Irarragorri, miembro del Comité de Desarrollo Deportivo de la Liga MX, explica que la propuesta de eliminar descensos y ascensos se está analizando, porque se debe “entender en qué entorno y contexto estamos compitiendo, entender las pérdidas económicas cuando una franquicia importante desciende y los problemas que se generan cuando una franquicia que no tiene afición, estructura, infraestructura o un dueño que tenga la calidad económica y moral suficiente que ayude a la Liga”, sostiene el directivo.

Hace unos meses cuando Bruce Arena era entrenador de Galaxy de Los Ángeles consideraba imposible aprobar descensos y ascensos en la MLS.

“¿Vas a decirle adiós a Phil Anschutz, quien ha gastado millones de dólares en la construcción de la Liga?”, comentó.

Anschutz actualmente es dueño de Galaxy y Houston Dynamo, aunque fue de los precursores del futbol en Estados Unidos. La Liga MX, ¿está dispuesta a poner en riesgo las inversiones de Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas o Carlos Slim? Todo parece indicar que no.

Aficionados piden aplicar tecnología

Entre las propuestas que se mantienen como prioridad para los aficionados a la Liga MX está la implementación de tecnología en el arbitraje. Para la Tercera Edición de la Encuesta de Calidad 85.9 % de los fans consideran que el torneo mexicano debe invertir en ayudar a los silbantes con aparatos tecnológicos.

Desde la edición del 2015, los fans consideraban entre las cinco prioridades para mejorar el futbol mexicano aplicar tecnología en el terreno de juego (5.92%). La Liga MX informó que es uno de los torneos donde se probará el análisis de jugadas por medio de videos, aunque la inversión anunciaron será costosa y aún no definen la fecha para comenzar a implementar los procesos.

El Economista