Edomex en el aire

Se vea la encuesta que se vea, se analice el escenario que sea, la elección para gobernador en el Estado de México está en el aire

La media generalizada de los sondeos dan un empate técnico entre el priista Alfredo del Mazo, la morenista Delfina Gómez y la panista Josefina Vázquez Mota.

Pero esas no son buenas noticias para el PRI, que jamás ha perdido el control de esa entidad, enclave del célebre Grupo Atlacomulco y cuna del presidente Enrique Peña Nieto.

Porque si a solo dos meses y medio de la elección, el candidato tricolor no está despegado de sus rivales, no duden ni tantito que el 24 por ciento de indecisos se van a ir con Morena o el PAN, pero no con el PRI.

El factor Peña Nieto incide positiva y negativamente en el candidato priista.

Positivo, porque si algún estado tiene obras públicas federales es el Edomex, el consentido del sexenio. Negativo, porque en todo México, la imagen presidencial y del gobierno pasan por su peor momento.

Pero en el fondo, la crisis tricolor se ubica en que Del Mazo no logra todavía sentar a la mesa a todos los promotores del fuego amigo. Desde el gobernador Eruviel Ávila, pasando por José Manzur, Ana Lilia Herrera o Isidro Pastor, quien podría dar una sorpresa.

El único activo que tiene hoy el PRI en el Edomex es su capacidad de operar en la elección. La designación de Carlos Iriarte, expresidente tricolor de Edomex y hoy secretario de Organización Nacional del PRI, solo viene a confirmar lo que decimos.

Puede apostarse que, el PRI descansa su confianza para retener el Edomex en su capacidad de movilizar electores.

Pero si la rebeldía de Isidro Pastor es real, la experiencia de este operador político puede ser el mejor activo para sí mismo o subastar esa experiencia electoral a quien mejor le reditúe, económica y políticamente.

Delfina Gómez es la gran sorpresa. En sus entrevistas se le ve natural, nada agresiva, ecuánime y en una pose más de ciudadana independiente, que de beligerante izquierdista.

Su debilidad, sin duda, radicará en dos puntos. Uno, en qué tanto la ayude o le estropee la obra Andrés Manuel López Obrador con sus declaraciones sorpresivas que ponen a temblar a muchos. Y, dos, si tiene el tiempo y los dineros para armar una eficiente custodia de sus votos.

Josefina Vázquez Mota, por ser la última que brincó al ruedo, es todavía la más desdibujada. Pero tiene mucho que dar si se lo propone y le acercan los apoyos suficientes.

Los panistas del Edomex dicen apoyarla incondicionalmente, pero en los hechos podría sucederle lo que en la elección presidencial: la traición, hoy envuelta en el nombre de Ulises Ramírez como en 2012 lo fueron Fox, Calderón y Gil Zuarth, ronda a su puerta.

Por eso decimos que a 10 semanas de la elección más crucial del 2017, y definitoria de la presidencial del 2018, la moneda está en el aire.

Y esa es una pésima señal para quienes todavía aspiaran a retener el control de la tesorería más acaudalada, con los negocios públicos más prósperos, de todo México.

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