Hora de prevenir

SENDERO

Cada vez se hace necesario el cambio de estilo de vida actual de las personas a otro que les permita tener una vida sana en todos los sentidos, ya que el actual nos ha traído enfermedades y  las instituciones públicas resultan insuficientes para atender los casos que van en aumento.

Hace días, este diario publicó una nota donde refiere que “el  40 por ciento del gasto del IMSS se aplica en cuatro enfermedades: diabetes, hipertensión y cáncer de mama y próstata”, y eso que se está refiriendo a un solo organismo de gobierno que desde luego atiende a una mayor población mexicana, pero hay otros de carácter público y privado.
La advertencia del director general de esta institución federal, Mikel Arreola, es preocupante: “Si no hacemos algo, ese gasto, que hoy son 85 mil millones de pesos van a ser 350 mil millones en 2050. No los tenemos, tenemos que virar de lo curativo a lo preventivo y para eso es importantísimo el primer nivel, el segundo nivel y el tercero, pero queremos hoy señalar que el primer instituto que va a dar ese paso de manera directa es el IMSS”.
En los años recientes se viene hablando de este tema y al parecer poco o nada se está haciendo porque las cifras de las enfermedades mencionadas permanecen o van en aumento, la población mexicana crece sin la información y orientación necesarias, o ella se muestra indiferente ante el acoso publicitario de los medios  de comunicación que ofrecen productos, que en vez de darnos bienestar nos causan enfermedades.
El funcionario del IMSS pidió a egresados de residencias médicas  a que no se olviden de la salud pública, que el sistema de educación les dio mucho, les dio oportunidades y que hoy requiere de ellos que sigan ayudando para atender a los derechohabientes de la mejor manera.
Seguramente la Secretaría de Salud y los servicios respectivos a nivel estatal estarán tomando medidas similares. También la Secretaría de Educación Pública y sus similares en las diferentes entidades del país para emprender una verdadera campaña a favor de la niñez y la juventud, en lugar de estarse desgastando en protestas y manifestaciones de otro tipo.
Desde hace algunos años se tomaron las medidas de protección a los educandos para que los padres de familia, en primer lugar, les proporcionen productos alimenticios sanos, no alterados, que se pueden preparar desde los hogares, y que los educadores o trabajadores de la educación se mantengan vigilantes a que los consuman y se cumplan las disposiciones.
Es de reconocerse que las medidas no han dado los resultados esperados, aunque se registren algunos avances porque vemos a niños obesos que naturalmente provienen de padres obesos; los niños no pueden consumir otra cosa que no sea lo que les dan sus padres o tutores. Entonces, las circunstancias no son tan favorables. Es cuestión cultural, de educación, señalan los especialistas, y tienen razón.
Se dice que hemos perdido una herencia alimentaria sana y adquirido otra sin contenido nutritivo. Y no responsabilicemos a Trum de lo malo que nos está sucediendo y nos pueda pasar en adelante. Sabemos que la influencia del estilo de vida estadounidense nos ha invadido, muchos queremos ser como ellos, comer y vestir como ellos. Nuestros paisanos que han ido al país nos han traído también cosas negativas.
Sin embargo, los mexicanos podemos recuperarnos de nuestros problemas de salud física, pero también abarcar los otros aspectos como los mentales y emocionales. En lugar de proyectar la construcción de más clínicas de salud y hospitales, hagamos campañas de prevención eficientes.
El sector salud tiene una gran responsabilidad para afrontar la problemática que plantea el titular del IMSS. Hay instituciones educativas oficiales y privadas que están trabajando en el aspecto de la salud, así como organizaciones no gubernamentales, pero que reforzar la acción preventiva en forma coordinada, no aislada.

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