Bullshit, AMLO y su destape para 2024

Tenga por seguro que si López Obrador pierde en 2018 no se retirará a “La Chingada”, como había prometido en 2012.

Si Trump es el rey del bullshit en Estados Unidos, el soberano de esta práctica en México es López Obrador. En 2006, sin ninguna prueba, con pura palabrería, afirmó que le habían hecho un gran fraude electoral. Por eso había perdido. Convenció a millones de mexicanos que volvieron a votar por él en 2012. De nuevo perdió y, de nuevo, sin evidencia empírica, argumentó que le habían robado la elección. Hoy va arriba en las encuestas rumbo a 2018 y ya empezó, una vez más, con el bullshit de otro fraude.

En 2005, el filósofo de la Universidad de Princeton, Harry G. Frankfurt, publicó un libro sobre el bullshit diferenciándolo de la mentira. Mentir es un acto que reconoce la verdad porque se está faltando a ella. Bullshitear, en cambio, significa un total desdén hacia la verdad: lo que le importa es inventar narrativas para manipular a la gente combinando verdades, medias verdades y mentiras. El bullshitero crea hechos alternativos que nada tienen que ver con la realidad. Para Frankfurt, el bullshit es más peligroso que la mentira por el desprecio a la verdad.

El año pasado, antes de las elecciones, Trump anunció que se estaba gestando un fraude electoral en su contra sin presentar prueba alguna. Ganó la Presidencia, pero no le satisfizo porque perdió el voto popular. Según él, millones de inmigrantes indocumentados, que no tienen derecho a votar, sufragaron en su contra. No ha presentado ninguna evidencia. Es puro bullshit del maestro del bullshit que inventa realidades alternativas. Y sí: hay muchos millones de estadunidenses que le creen.

El último bullshit de Trump es que el entonces presidente Obama ordenó que lo espiaran durante su campaña. Naturalmente, la prensa seria le preguntó a la Casa Blanca si existían pruebas. Un funcionario reveló que Trump había denunciado esto con base en un reporte del Breitbart News. Este sitio de internet, cuyo dueño es el estratega en jefe de Trump, Steve Bannon, efectivamente había publicado que Obama había ordenado que grabaran las conversaciones telefónicas del entonces candidato republicano en sus oficinas de Nueva York. El reporte de Breitbart News citaba los comentarios, sin prueba alguna, de un comentarista de radio, Mark Levin. Así el modus operandi de este nuevo caso de bullshit: un oscuro conductor inventa una noticia; un medio de internet la retoma; el Presidente de Estados Unidos la replica y acusa, por Twitter, a su predecesor. Se arma la gorda. Obama niega que mandó a espiar a Trump, pero el bullshitero sale ganando. Por un lado, se deja de hablar de la noticia que sí tiene sustento empírico: la intervención del gobierno ruso en la elección estadunidense pasada. Por el otro, la base electoral de Trump, que odia a Obama, cree a pie de juntillas lo que dice su líder.

Regresemos, ahora, al caso de López Obrador. No voy a citar el bullshit que utilizó para argumentar las supuestas trampas en 2006 y 2012. Me concentro en lo que está cocinando para 2018. El 30 de enero, Salvador García Soto publicó en El Universal una columna sobre una supuesta reunión ultra secreta en Los Pinos entre Ricardo Anaya, dirigente del PAN, y el presidente Peña el 20 de enero. Ahí habrían acordado “apoyo y reconocimiento del gobierno federal a la candidatura y posible triunfo del PAN en el Estado de México, con su candidata Vázquez Mota, a cambio de un ‘pacto de largo alcance’ en el que el panismo garantiza una alianza ‘anti-AMLO’ para la Presidencia de la República y el ‘blindaje’ al grupo de Peña”.

Digamos que el mentado pacto no fue muy secreto que digamos porque diez días después lo estaba publicando García a quien se lo confirmaron “dos fuentes que lo escucharon de primera mano”. Así se echó a andar la historia del llamado “Pacto de Los Pinos”. El sábado pasado, Peña fue al aniversario del PRI donde naturalmente dijo que su partido iba a ganar la elección de 2018. Acto seguido, AMLO lamentó “que quieran ganar a como dé lugar, con fraude” y mencionó la versión de García: que ya había un acuerdo entre el PAN y el PRI para “frenarnos”.

Si AMLO gana en 2018 dirá que lo hizo con todo y fraude (igualito que Trump). Si pierde, como en 2006 y 2012, argumentará que le hicieron trampa. Muchos millones de mexicanos, como en el pasado, le creerán a su bullshit. Tenga por seguro que AMLO no se retirará a “La Chingada” (así se llama su rancho), como había prometido en 2012 si perdía, sino que seguirá en su lucha por llegar a Los Pinos. Y es que, con esta nueva (en realidad vieja) cantaleta del fraude, López Obrador en realidad se está destapando para 2024, si es que pierde. A lo mejor la cuarta sí es la vencida.

Excelsior / Juegos de poder

LEO ZUCKERMANN    Twitter: @leozuckermann

2 Comentarios

  1. Zukerman cuanto te pagaron por este comentario fantsioso

  2. Jesus Quiroiz marzo 9, 2017 at 14:58

    Zuckermann y su retraso mental autoinfligido. Tambien va a decir que los 400,000 millones de dolares de excedentes petroleros que desaparecio el borracho transa de Calderon tambien es bullshit. Asi o mas retrasado mental.

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