Nos une Trump

“Únicamente, desde la concurrencia de pulsos, se pueden reconstruir caminos de concordia, enhebrar horizontes limpios, oxigenar las Instituciones, engrandecer la vida de todos y de cada uno de nosotros. Tenemos que ir unidos, sin desfallecer, sólo así renacerá una humanidad mexicana más armónica y más solidaria” Manolo

Trump está lesionando temas que ya estaban resueltos: la discriminación racial, o religiosa, o los fundamentos de la democracia y el respeto; reitero a los derechos humanos inherentes a la vida social y en las cuales las decisiones de los líderes tienen que basarse en la vieja lucha por conservar la independencia personal y nacional, que en casos como en la discriminación racial en EU fue tan costosa, que Lincoln tuvo que ganar una guerra civil para liberar de la esclavitud a 4 millones de personas; en México, un millón de mexicanos murieron en una revolución para terminar con la dictadura de aquella y en la Segunda Guerra Mundial, para vencer a Hitler y al fascismo, más de 50 millones de seres humanos perdieron  la vida.

Doy por cierto que estos antecedentes los conocen los republicanos  ilustrados de EU, pero tal vez no los ha leído un personaje que durante gran parte de su vida se ha dedicado a actividades empresariales, y que seguramente no tiene la impregnación de los valores morales o de la ética social necesaria para convivir, lo que está conduciendo a ese gran país al camino de la dictadura, y México tiene que aprovechar esa circunstancia para conservar la unidad y la soberanía, y recordar a “nuestros vecinos” que en este mundo los unos requerimos de los otros.

México Vibra. Este domingo una marcha que se inicia a las 12:00 horas en el Auditorio Nacional y termina en el Ángel de la Independencia o Hemiciclo a Juárez. Más de 60 organismos de la sociedad civil estarán presentes y también rectores de las diferentes universidades, entre ellas la UNAM. Es por México, dicen los organizadores, quienes repudian el trato déspota y criminal que les hacen a los inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos y la actitud pingorotuda e insultante hacia México del neonazi presidente de los EU. Se esperan se concentren más de medio millón de asistentes.

A Trump lo nombró el imperio Presidente de Estados Unidos. La democracia en el vecino, es la de los monopolios globales. Éstos resuelven quién. El pueblo norteamericano no decide. Trump es el imperio. El imperio es Trump. Estar contra Trump, es estar contra el imperio. Es el fondo de las grandes manifestaciones que a diario se verifican contra Trump, tanto en la Unión Americana, como a lo largo y ancho de los cinco continentes, incluyendo todo México.

A tan sólo 13 días de estar en la Casa Blanca, Trump cayó; las grandes masas norteamericanas, lo rechazan. Líderes del pueblo de los Estados Unidos, afirman que no saldrá los cuatro años de su mandato constitucional. En Las Vegas abundan las apuestas; la mayoría asegura que no sale los 48 meses. Nunca se había tenido un mandatario con tales perfiles. Todo lo calculó la oligarquía del país del norte. Determinó jugársela con él. Lo que no alcanzaron a ver, fue la magnitud de la protesta.

Hoy más que nunca, la contradicción antagónica, muy antagónica, a nivel del orbe, es paz y guerra. No es exageración afirmar que el imperio y Trump están por la guerra. En el otro extremo está Putin y Rusia que salvaguardan la paz, teniendo éste, a China de aliado. De allí que el mandatario yanqui estuviera muy cauto en la llamada telefónica de casi una hora sostenida con el estadista ruso. Todos los pueblos de la tierra para sobrevivir y avanzar, necesitan vivir en la paz. La guerra sería la destrucción de toda la humanidad. Ni la oligarquía del imperio sobreviviría a la hecatombe nuclear. Hay que evitarla a toda costa y a como de lugar.

En ese marco, de acuerdo a lo que se está publicando y va saliendo poco a poco (lo cual es creíble dada su locuacidad),Trump amenaza a México argumentando que enviará tropas a nuestro país, como si, nosotros, los mexicanos, tuviéramos atole en las venas y no hayamos tenido líder llamado Pancho Villa.

Nunca antes se vivió lo acontecido en los últimos trece días. Manifestaciones en todos los puntos del planeta. Lo que más alegra y llama la atención, son los centenares de miles y centenares de miles de norteamericanos movilizados, en protesta y rebeldía, opuestos a la llegada del oligarca, destacando la majestuosa e impresionante multitud de un millón de mujeres en Washington, tan solo un día después de la protesta del magnate que despacha en la Casa Blanca. Todos contra él y, estar contra él, es estar contra el imperio. Eso da alegría, entusiasma. Se corre el riesgo que se cumpla la premonición carlmarxista de que el sistema que acabe la explotación del hombre por el hombre se origine en los países con mayor desarrollo, tal cual es el caso de Estados Unidos de Norteamérica. Es decir, en nuestro vecino, puede, el proletariado, arribar más pronto al poder que en México, lo cual, no nos gustaría, pero nos llenaría de gozo y felicidad.

Estar en guardia, si. No confiarnos, si. Pero, en la superior y elevada creencia que los pueblos del mundo anhelan otra forma de vida. Eso se expresa en las grandes movilizaciones contra Trump.

Estar contra el imperio, es estar a favor de que gobiernen los trabajadores a nivel del planeta, en todos y cada uno de los países que lo forman y, por supuesto, en los propios Estados Unidos. Y sus desplantes pueriles y tóxicos contra nuestro país, ha dado como resultado que nos une Trump.

Jugadas de la Vida

Un 20 por ciento de los profesores de biología norteamericanos todavía cree que los hombres y los dinosaurios convivieron en la misma época a pesar de que hubo entre ellos una separación de 60 millones de años

Agradezco lectura y opinión a este artículo “Unido” al correo ldojuanmanuel@hotmail.com

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