¡Mayday, Mayday!

El pronunciamiento de que México no tiene un liderazgo efectivo –que es el que se esperaría de su Presidente y de su equipo– viene de los líderes de la Coparmex, el principal sindicato empresarial del país

 

“Los mexicanos necesitan urgentemente un liderazgo que ponga la mirada en los temas relevantes…

“(Un liderazgo) que con serenidad los afronte sin miedo, con cambios de fondo…

“(Un liderazgo) que genere consensos sociales en todos los sectores. Que verdaderamente coloque a México como prioridad”

La declaración no es de algún radical de la oposición confrontando al presidente Enrique Peña Nieto, ni de alguno de los líderes de la llamada revolución pacífica, que se volvió violenta tras los gasolinazos.

El pronunciamiento de que México no tiene un liderazgo efectivo –que es el que se esperaría de su Presidente y de su equipo– viene de los líderes de la Coparmex, el principal sindicato empresarial del país.

Y es un extrañamiento frontal, de indignación porque los detalles del llamado Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, se los hicieron llegar ayer, apenas dos horas antes de que el inquilino de Los Pinos saliera a anunciarlos. Una farsa.

Es una vergüenza y un enorme traspié para el Presidente y para sus secretarios –sobre todo de Hacienda y de Economía– el abrir un nuevo flanco de confrontación por acelerarse a anunciar un consenso que aún no existe.

Jugar a los consensos cuando nada se pone sobre la mesa para su seria discusión es dar atole con el dedo. Y los jerarcas de la Coparmex ya no estuvieron dispuestos a seguir ese juego. Y decidieron poner un alto.

Pero ni José Antonio Meade ni Ildefonso Guajardo, desde sus asientos en Hacienda y Economía, fueron capaces o de acelerar los acuerdos o desacelerar al Presidente para posponer el anuncio hasta que fuera de verdad.

¿Cuál era la urgencia de anunciar algo que a todas luces no estaba planchado? Si los asesores presidenciales conocieron por anticipado la postura de la Coparmex, ¿cuál era la necesidad de continuar con una charada?

El primer mandatario amanece hoy con un nuevo frente abierto: el de los empresarios. Y se suma a los que ya tiene con la Iglesia, con la oposición, con la mitad de su partido –el PRI–, con la mitad de sus Fuerzas Armadas, pero sobre todo con mas de un 75 por ciento de una ciudadanía que se siente indignada y pisoteada.

Peor aún cuando revisamos el acuerdo de fortalecimiento económico en cuestión para descubrir que es un catálogo de buenos deseos, sin metas que medir y mucho menos con responsables a quienes se les pueda premiar o castigar por el resultado.

Volvimos a esos vacuos acuerdos inventados por José López Portillo y por Miguel de la Madrid, con los que se pretendía amortiguar en vano el efecto de las macrodevaluaciones de los años 80. Pura foto.

El presidente Enrique Peña Nieto tiene en sus alforjas demasiado poco capital político como para gastárselo en operaciones de consensos inexistentes, que lo exhiben como un ingenuo sin rumbo ni destino.

Y sí, aquí vale la pena cuestionar. ¿Y en dónde está el piloto?, pero también preguntarse ¿…y la tripulación que lo acompaña en el vuelo?

Y mientras los pasajeros están indignados, gestando la rebelión, alguien tiene que gritar… ¡Mayday, Mayday!