Chupatintas

Felipe Noel Cruz Pinacho, dirigente del sindicato de burócratas del gobierno del estado, es decir el chupatintas mayor, terminó contagiado por la gran corrupción del “gabinato”. Se coludió con el Secretario de Administración, Alberto Vargas Varela, alias chachalaco, y sus principales funcionarios, para el tráfico de plazas, venta de protección a “aviadores” y solapó el sistema outsourcing en perjuicio de miles de trabajadores eventuales.

Finalmente, su comportamiento deshonesto rebasó los límites en la esfera burocrática y fue exhibido. Ocho delegados de su sindicato movieron a sus representados y denunciaron públicamente sus ilícitos. Enfurecido, Cruz Pinacho, en complicidad con el motejado “chachalaco”, despidieron a los discrepantes en los últimos momentos de la pasada administración. Tal abuso unió a la base y ayer, finalmente fueron reinstalados después de una serie de confrontaciones. Midieron fuerzas y perdió el dirigente sindical. Con la pérdida de confianza de la base ahora quieren que deje la dirigencia.

Movido por su ambición no midió el alcance de la complicidad con Vargas Varela, cuya corrupción lo tiene hoy en la mira de la ley.

Los mismos burócratas comentan la cuestionada personalidad que Vargas Varela, pasó de ser un empleado bancario acusado de fraude a uno de los funcionarios más poderosos y acaudalados del gobierno estatal y sobre el que recaen denuncias por, al menos, una veintena de actos de corrupción, evasión fiscal, tráfico de influencias y malversación de recursos.

Vargas Varela ha sido señalado por desviar fondos de la administración pública por 2 mil 500 millones de pesos y sacar provecho de su cargo para orquestar negocios ilícitos por al menos mil millones de pesos más. Todo esto se comentó en las diversas reuniones del equipo de Javier Villacaña con la base sindical. Salieron a relucir cifras estratosféricas del dinero que mal manejo el chachalaco en connivencia con el sindicato. Calculan que en el sexenio, la Secretaría de Administración manejó cerca de diez mil millones de pesos.

Aparte de esto hay que hacer referencia a cifras que dio a conocer el senador -del PRI y ahora del PT- Robles Montoya. En la denuncia que hizo por “el saqueo del sexenio”, citó que al ser designado secretario de administración en su declaración patrimonial se dijo dueño de la Consultoría Corporativa Marbatu, que registraba un ingreso mensual de 9 mil pesos; sin embargo, dos años después, en 2012, en los estados financieros de la firma aparecieron depósitos por 38 millones de pesos.

No hay que olvidar que en la denuncia de Robles, se mencionó que el Secretario Vargas posee un departamento en Málaga, España, casas en Bahía de Conejos, en Huatulco, y en Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México. Todos estos inmuebles aparecen a nombre de su hija.

LA CAUSA

Tales señalamientos acumularon enojo de los sindicalizados contra su líder Cruz Pinacho y más cuando cesaron a los empleados que descubrieron la complicidad.

El desenlace se dio ayer al ser reinstalados los ocho delegados lo que significó duro revés contra el líder sindical. Obvio, también aprovecharon la ocasión sus adversarios políticos que bastante atizaron la hoguera. El grupo de los azules de Oscar González y los de los rojos que comanda Joel Castillo, incitaron a la base inconforme. El clan de los blancos, muy disminuidos, estaba con Cruz Pinacho y su venganza contra los ocho cesados, pero al final lo dejaron solo. El ex dirigente Juan Rafael Rosas, también “chaqueteó”. Ofrecía lealtad a Cruz Pinacho en este conflicto pero tan luego su mecenas Germán Espinoza le ofreció un hueso en el PRI, se olvidó de su líder sindical.

Algunos empleados me comentan que Joel Castillo, más que socarrón, pidió línea en las más altas esferas del poder donde le dijeron: “no quiero problemas. Reinstalen a los ocho”. Juan Rafael Rosas, recibió la misma orden que cumplió a cambio del cargo priista.

El nuevo Secretario de Administración dirigió la operación. Cuando los empleados tomaron el edificio sindical y Cruz Pinacho vio que ya no tenía el apoyo de los ex dirigentes y sus grupos, cedió. Los ocho disidentes fueron reinstalados sin condicionamiento alguno.

FACTURAS

Como dicen que en rio revuelto ganancia de pescadores, Juan Rafael Rosas quiere cobrar bien sus servicios al gobierno. En el paquete quiere incluir la reinstalación de su amiga María del Consuelo Rodríguez Vega, una especie de “Adelita” de Juan Rosas quien la mantuvo como “aviadora” desde hace 6 años. Esta dama, a través de las redes sociales, defiende los yerros de Juan Rosas y de Pinacho. También participó en el tráfico de plazas. Cobraba los adelantos que, decía, repartía entre Pinacho, Juan Rosas y el director de Recursos humanos, José Juan Pérez Maya. Realmente no repartía el dinero. Por esta causa fue cesada el pasado 30 de noviembre. Dicen que se quedó con más de medio millón de pesos. Hoy, su protector quiere la reinstalen. En la base comentan que no lo van a permitir porque Consuelo, como empleada en el Ayuntamiento de San Jacinto Amilpas, también cobraba en la Secretaria de Finanzas del gobierno estatal y todo por la influencia de Rosas.

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