Las tentaciones de la política

Tycho Brahe fue muy aficionado al alcohol y a comer en exceso, utilizaba una prótesis de plata en la nariz para cubrir un tajo que había perdido muy probablemente en algún duelo. Johannes Kepler fue su discípulo y  utilizó las observaciones del cosmos   del danés para formular sus leyes sobre el movimiento de los planetas en el universo. No existe evidencia histórica que afirme que en algún momento de su vida, el alemán replicara la conducta dispendiosa de su maestro.
En casi dos años,  Sir Humphry Davy descubrió al menos ocho elementos de la tabla periódica. Michael Faraday fue uno de los más grandes genios autodidactas que ha dado la humanidad y fue asistente suyo en la Real Society Inglesa; cuando Davy se dio cuenta de sus alcances, le relegó a hacer estudios sobre cristales en la institución. La historia no registra desacuerdo o enojo alguno de Faraday sobre las decisiones de su maestro.
Nikola Tesla trabajó para Tomás Alva Édison quien alguna vez desdeñó sus investigaciones sobre la corriente alterna, en aquella confrontación denominada la Guerra de las corrientes. Tesla se alejó de él y trabajó posteriormente para George Westinghouse. Hoy día a ambos se les reconocen sus aportaciones al mundo sin mayores aspavientos. Cada uno conservó su esencia.
En este México de hoy, hace algunos días afirmamos en este mismo espacio que el destino de Javier Duarte, hoy gobernador con licencia de Veracruz,  entes de que terminara este año era el bote. Seguimos afirmando lo mismo.
Hemos visto en estos tiempos a muchos jóvenes entusiastas exponer ideas, esgrimir argumentos y defender  varias tesis desde diversas trincheras políticas.
Para ellos el asunto es muy sencillo: cuando alguien persigue y obtiene el poder es para ejercerlo, para honrar a la sociedad, a su familia y a su propio nombre. No para sustraer recursos del pueblo, no para terminar enlodando el nombre de sus propios  hijos, no para  envolverse de corrupción, nunca para terminar en la cárcel. Si no, vean al Chueco Villanueva Madrid, al Químico Granier, a Moreira, a Jesús Reyna,  próximamente a Duarte y, los que ya están haciendo fila.
Al paso por la política hoy en México, es complicado hallar personajes probos, son los menos; es más fácil hallar especímenes raros, ricos de la noche a la mañana,  vestidos de pipa y guante, de etiqueta con la que nunca pueden disfrazar corruptelas ni deslices. De estos últimos hay que aprender lo que no hay qué hacer. Cómo no caminar en la propia política y en la vida ¡De estos hay que alejarse en la primera oportunidad!
Nos duele decirlo pero son más los pillos que han envilecido  el noble oficio de hacer política; hoy por hoy, tal pareciera que esta  es la ruta más corta para enredarse en descrédito y terminar mal en la vida.
La evolución de la que habla  Darwin,  pudo disfrazar a un animal como planta; jamás podrá disfrazar a un corrupto como persona honesta.
Tuíter: @santiagooctavio