Hace falta la poesía

Debates y Deslindes
Cuando Max Perkins, el legendario editor americano,  leyó el manuscrito de F. Scott Fitzgerald,  El Gran Gatsby  dijo: publiquenlo,  a la gente le hace falta la poesía. Todo parece indicar que esa sentencia está vigente porque el comité del Premio Nobel de Literatura le otorgo en esta ocasión esa presea tan codiciado a Bod Dylan, uno de los poetas más populares de la tierra,  “Por crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”. Dylan ha hecho canciones sus poemas y ha modificado y enriquecido  el lenguaje y la poesía de esa lengua universal que es el inglés,  y más tarde de todos los idiomas. 
Dylan, representa sin duda alguna a  la generación que modifico la cultura  mundial,  militante político, apoyo los  derechos civiles de los ciudadanos  en   E U; contestatario del sistema,   se anticipó al revuelo social y cultural de la segunda mitad del siglo XX, logró  llegar al corazón de  millones de personas  y en su nominación se reconoce a quienes  realizaron la  revolución cultural de los sesenta,  los llamados baby boomers.
Este es el tercer premio  literario que recibe Dylan, antes  había ganado el Pulitzer y el Príncipe de Asturias.  Dylan, los Rolling Stones, Paul McCartney, Neil Young, The Who, Roger Waters, todos ellos contribuyeron a que las letras del rock cambiaran radicalmente, al  ampliar la  temática de este género enriquecieron sus técnicas expresivas, buscaron nuevos alientos poéticos,
Es extraordinario como Dylan, convierte la vida, las ideas, las observaciones y los hechos cotidianos en imágenes poéticas, quienes conozcan su música, como ocurre con los grandes creadores transforman su existencia.  Alguien dijo: “Elvis liberó el cuerpo, Dylan hizo lo mismo con la mente”.
Todo esto viene a cuento  porque en la semana  vi la extraordinaria película Pasión por las letras que  trata una etapa de la vida  del reconocido editor Max Perkins y el escritor Thomas Wolfe.  Perkins fue sin duda el editor más importante del siglo pasado para la literatura norteamericana y mundial  publicó en su editorial  National Book Award  a los  grandes autores estadunidenses: F. Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway y Thomas Wolfe  en ediciones de 15 y 20 mil ejemplares que se agotaban apenas salían  a la luz pública. Perkins, fue sin duda  el editor de libros más admirado en los Estados Unidos   gracias a su cultura e inteligencia,  selecciono y  presentó al público a los  grandes escritores del siglo XX  que revolucionaron  la literatura americana. Incansable comprometido con el fomento del talento, a través de la edición de libros fue la fuerza detrás de grandes estrellas literarias americanas de ese siglo luminoso.
La naturaleza biográfica de la cinta permite analizar la vida de los dos personajes principales en una simbiosis extraordinaria. El trabajo editorial era, junto con el autor,  quitar, cortar, tirar a la basura, ir podando los textos hasta dejar la esencia de las historias y los personajes, hacer bellas y practicas ediciones y después ponerlos en los escaparates de las librerías. No había televisión en esa época y el cine apenas comenzaba. La lectura era sin duda  el medio  de comunicación de masas más popular.   La cinta me conmocionó desde el principio por la fuerza del lenguaje cinematográfica en blanco y negro, el profesionalismo de los actores y la magnífica dirección que llega hasta los más íntimos aspectos  de la relación que se establece entre un creador de historias y un editor de ellas.
Hace unas semanas presentamos uno de los libros que diseño   Angélica Pereyra que es una excelente editora, llena de sensibilidad  e inteligencia. El autor Eliseo Mendoza Berrueto, al final de la presentación  hizo un reconocimiento  a la edición, comentando que “si escribir un libro es  difícil,  diseñarlo, formarlo  e imprimirlo para que exprese lo que dicen  los texto es endemoniadamente más difícil”.  Solo con un trabajo profesional lleno de amor y pasión por la tipografía, por el papel, por los sistemas  de impresión  se llega a producir esos libros, objeto arte, cuya presencia  es  una expresión de belleza y al tocarlos, leerlos y hojearlos producen  una sensación lúdica,  casi sensual.
Editar un libro entraña una dedicación absoluta al proceso de creación y es, entrar en una simbiosis con el o los autores hasta que no se sabe con precisión   donde termina la creación del escritor y empieza la tarea del editor.  Perkins  ponía pasión  en la selección de sus autores y en la corrección de textos buscando  que el contenido fuera casi perfecto  los hacía suyos, era sin duda alguna un gran creador, además de un  extraordinario ser humano.
Max Perkins tenía razón en que la gente necesita la poesía. En esta sociedad  brutal donde vivimos con miles de asesinados por un ser invisible,  presente como el crimen organizado, o la corrupción de los organismos públicos y los  cuerpos policíacos  como es Ayotzinapa,  o la violencia desatada por esta civilización del espectáculo;  con una exhibición de políticos que van desde las obsesiones sexuales más violentas,  hasta los robos más descarados a la hacienda pública,  donde la escala de valores han transformado  a las personas,  nos hace falta la poesía, que es, sin duda,  la quinta esencia del ser humano.

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