Por una mesa de acuerdos

Una confrontación como la que están escenificando la CNTE y el gobierno federal, en donde el gobierno oaxaqueño ha desaparecido, merece un análisis detallado en el ámbito de la utilización inteligente de los recursos de poder.

En esta confrontación la CNTE ha manejado mejor sus recursos de poder, de tal manera que, de acuerdo a una percepción generalizada, ha anulado a los gobiernos estatales, esa es su primera victoria y mantiene al gobierno federal contra la pared.

Da ternura la actitud del gobierno federal suplicando a la CNTE de que no deje a millones de niños mexicanos sin el inicio de sus cursos, o mostrar enojo, que no le queda a ningún político, por parte del Secretario de Educación Pública al tachar a los maestros de irresponsables o el llamado desesperado de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para que los dirigentes magisteriales desistan del paro.

De lo primero que debe saber un político y si no lo sabe debería de saberlo, en las luchas políticas no caben las consideraciones éticas y morales, no se puede partir de una calificación negativa o positiva de la CNTE, no son ni irresponsables, ni malditos, ni violadores del régimen jurídico, para el político, simplemente es un enemigo al que hay acabar, destruir, disminuir, desviar o en su caso, aplastar.

Por el lado de la SNTE el gobierno es el enemigo al que habría que obligar a abrogar o reformar un ordenamiento jurídico que atenta contra su propia existencia. Es una lucha de poder a poder. La victoria de uno significa la derrota del otro, es una relación de suma cero.

De parte del gobierno, está imposibilitado de la aplicación de la ley, en esta materia habría que considerar la victoria de la CNTE. No hay manera de que el gobierno se asista de los recursos de la ley. El mismo gobierno se ha desistido de su aplicación en las mesas de negociación. Esto lo ha comprendido muy bien la CNTE.

Solamente quedaría el recurso, ya no político, a través de la iglesia, de apelar a su corazón, claro que esto es una infantilidad. La CNTE utilizará el recurso del paro para obligar al gobierno, a utilizar la fuerza o ceder a sus pretensiones. Cualquiera de las dos acciones significaría la derrota del gobierno.

Si el gobierno no puede usar la fuerza dado un contexto nacional e internacional desfavorables, las elecciones americanas, los crimines del ejército y de las policías, el avance del crimen organizado, además las elecciones del 2018 se han adelantado, entonces sólo cabe el disimulo, la simulación, asumir la contingencia, es decir, aceptar la reforma de la Reforma educativa.

Esperar nuevos tiempos, que la correlación de fuerzas cambie a favor del gobierno e iniciar una gran consulta de la Reforma de la Reforma. Para el político el manejo de los tiempos es vital. El mismo Andrés Manuel López Obrador ha aconsejado no arrinconar al gobierno e ir por la reforma de la reforma, de ninguna manera, por su abrogación.

Los políticos muy bisoños del gobierno han intentado ceder con la otra expresión sindical, es decir, el SNTE, han intentado convocar a una gran consulta para el diseño del modelo educativo. Sin embargo, la SNTE les da jaque al invitar al congreso sobre el modelo educativo con la presencia de intelectuales con la calidad moral necesaria para ganar la partida.

Lo que es cierto es que la dirigencia de la CNTE ha demostrado mayor capacidad y experiencia política que los negociadores del gobierno. Estos aparecen como burócratas sin inteligencia, en cambio, la dirigencia magisterial son maestros de la negociación, a lo mejor frente a grupo son pésimos pero frente al gobierno son excelentes.

Se ha dicho, con justa razón, que la Sección XXII es gelatinosa, se te resbala con suma facilidad, por eso, la falsa apreciación de que deteniendo a sus dirigentes se le puede debilitar, es pues un paso en falso. También es una organización con distintas células de acción, por ende, es difícil debilitarla, funciona en lo interior con gran capacidad de resistencia. También es de una ideología en que no cabe la traición, es una ideología de amigo o enemigo, muy cercana al fascismo.

Mientras del lado contrario, en el gobierno, es concreto, es visible, no forma unidad, no es coherente, no tiene mando. El jefe máximo no quiere tocar el tema le rehúye. Así, la derrota es esperable.

La presión de los hombres de negocios para el uso de la ley y de la fuerza, es un elemento más de esta confrontación. A mi manera de ver, los poderosos no plantean un proyecto alternativo de la Reforma Educativa, a ellos poco les importa, ellos educan a sus hijos en escuelas privadas y en el extranjero, les importa sólo las pérdidas monetarias, en este ámbito, el gobierno se los puede resarcir.

En cambio la lucha del CNTE es ya un proyecto alternativo de nación, no es ya una lucha sólo por la defensa de sus privilegios y abusos, es la lucha por el diseño de un nuevo tránsito de nuestro país en el contexto de un mundo globalizado, de un mundo intercultural, de una lucha por la igualdad y la justicia, por esa razón, es cada día más legítima su lucha en amplias capas de la sociedad.

Sabemos que no gustan sus métodos, sin embargo, no tienen otra, ante la cerrazón de los gobernantes mexicanos y de su fiel acatamiento de los designios imperiales. Los saldos negativos de la Sección XXII en Oaxaca son evidentes, pero a decir verdad, es el único que sale a la calle a protestar por las malas acciones de los gobiernos, las demás organizaciones siguen en la lógica de la industria del reclamo, que les deja grandes ganancias a los dirigentes.

Baste citar que es la única organización que ha demandado juicio político para el gobernador Gabino Cué, por su actuación o complicidad en el caso de la matanza de Nochixtlán. Tampoco se puede olvidar la matanza de Choapam y Cotzocón.

Las tres matanzas de indígenas han quedado en el olvido para muchas organizaciones, incluso, para la Sección XXII en su momento.

La disputa por la nación es una lucha fundamental, se puede transformar en cruenta si ambas partes se ubican en el contexto de una negociación. Se ha partido mal. Una negociación se sujeta a un dar o recibir, en cambio la mesa de acuerdos significa la lucha por la construcción de caminos que buscan el bien de la nación antes que particulares.

Sentarse seriamente y poner por delante a México es algo muy diferente que poner en la mesa una negociación de intereses particulares. En la mesa de acuerdos por la nación cabe poner en ella, incluso, la propia norma constitucional en la materia educativa.

Los intereses nacionales son prioritarios en cualquier mesa de acuerdos, no caben los reduccionismos de intereses ni de sus ampliaciones, caben solamente tener en la mente el futuro de México, pero no el futuro de México como lo piensa el Secretario Nuño o el Secretario Chon o los dirigentes magisteriales.

Urge entonces establecer este tipo de mesas, con la presencia de los mejores mexicanos, es decir, aquellos que están dispuestos a morir, incluso, por México. Esto no es algo menor al próximo centenario de nuestra Constitución.