Castillo en el aire

“Los problemas en México tienen muchas aristas, casi siempre cubiertas por el manto de la corrupción, que se come a este país a pedazos y el deporte no tiene por qué ser la excepción” Manolo.

Desde luego que la idea es mucho más romántica que real, sobre todo por el tiempo, dinero y esfuerzo (donde sólo el tiempo no es recuperable) que se requiere para que un atleta llegue a una olimpiada, pero no deja de ser valiosa la idea de re­encontrar en el deporte olímpico la esencia del amateurismo de Coubertin, uno de sus fundadores, al decir: “lo importante no es vencer sino participar”, parafraseando el discurso de Ethelbert Talbot a los atletas en Londres en 1908: “Lo importante en los Juegos Olímpicos no es tanto ganar, sino como en la vida, lo esencial no es vencer sino luchar bien”. Una bella idea, pero muy ajena a la “medallitis” que hoy vivimos.

Ahora que nos inunda el espíritu olímpico y la esperanza de que los mexicanos obtuvieran medallas o mejores resultados en Río 2016 (que ya obtuvo tres de la honra al momento de teclear esta columna) es necesario hacer una pauta y reflexionar sobre el uso de los recursos públicos que se destinan a la burocracia que en lugar de promover y emprender prácticas a favor del deporte —tan necesario para desarrollo individual y colectivo—se encarga de engrosar su aparato gubernamental y derrochar los recursos públicos.

Y es que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) o la “agencia de viajes” como la llamó su propio titular Alfredo Castillo Cervantes, ha dado muestras de una deficiente administración y falta de responsabilidad. Que él también tampoco “canta mal las rancheras” gastando el dinero en viajes de lujo con todo y acompañante (y ahora se duele de que han lastimado su relación sentimental por medio de las redes sociales, que ya tiene urgencia de llegar a la CDMEX para aclararle a los papás de ella, el malentendido) que más bien debería de interesarle aclararle al presidente EPN, como al Congreso que lo está requiriendo, el fracaso de su gestión belicosa ante los corruptos de toda la vida que presiden la Comité Olímpico Mexicano y las federaciones deportivas, que no es nada nuevo que han estado siempre enfrentados.

No está demás recodarle a Castillo Cervantes y a todo el aparato gubernamental instalada en el ámbito deportivo, que antes de declarar algo semejante, le dé un vistazo a la normatividad de la CONADE y entienda la naturaleza y el gran impacto que tiene la institución que él representa en la vida de un deportista mexicano.

“La CONADE es una institución del gobierno mexicano, encargada de desarrollar e implantar políticas de Estado que fomenten la incorporación masiva de la población a actividades físicas, recreativas y deportivas que fortalezcan su desarrollo social y humano, que impulsen la integración de una cultura física sólida, que orienten la utilización del recurso presupuestal, no como gasto sino como inversión y que promuevan igualdad de oportunidades para lograr la participación y excelencia en el deporte”, detalla la descripción de funciones, tanto en la Ley General de Cultura Física y Deporte.

Echar culpas o “agencia de viajes” no está contemplado por ninguna parte en los documentos que describen las funciones de la CONADE. Al contrario, las facultades de esta institución van más allá quererse colgar la medalla de otro basándose en la cultura del mínimo esfuerzo, como pasó el lunes pasado con la presea obtenida por el boxeador Misael Rodríguez. Allí sí estaba todo el armatoste de la burocracia deportiva para salir en la foto.

Vaya contraste, los atletas mexicanos llevan un uniforme parchado y son constantemente juzgados o utilizados por su desempeño, mientras la burocracia mexicana viste de marca, usa pines de oro, vuela en primera clase, come de lujo y no rinde cuentas. O Guadalupe González que no pudo llevar a su mamá a las olimpiadas, pero que gracias a Raúl González medallista olímpico y el gobernador del Estado de México, la apoyaron, cuando existen organismos con esas obligaciones específicas para hacerlo. ¡Fangosas las aguas de las entidades deportivas mexicanas!

Ahora entiendo porque se asumen como una “agencia de viajes. Alfredo Castillo, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública, debe renunciar. Ese es el veredicto de ese nuevo jurado que a todo mundo, en cuestión de minutos, condena, “las redes sociales” inclusive la Cámara de Diputados ha acordado citarlo a rendir cuentas de su gestión a su regreso a nuestro país, y la verdad dudo que cambie el veredicto popular, y si su amigo y protector Peña Nieto no lo “renuncia” cargara innecesariamente con un alto costo político. Además debe rendir claras cuentas de los dos mil ochocientos millones de pesos asignados a esa dependencia, debe explicar la privación de cosas básicas a los deportistas tales como uniformes a su medida, médicos, preparadores, etc.

Pero además de su renuncia el modelo deportivo mexicano se debe recomponer, esa Comisión debería dársele la importancia comparable al de una Secretaría de Estado, en algunos países existe incluso Ministerio del Deporte, indebidamente se ha delegado la operación y promoción de los diferentes deportes a personas jurídicas privadas llamadas “Federaciones” quienes supuestamente y sin un verdadero control gubernamental regulan determinado deporte. Sus dirigentes nadie sabe cómo llegan ahí, como fueron electos, ya que muchos ni siquiera practican la disciplina que dicen representar, pero el común denominador es que reciben recursos públicos y no rinden, más que en honrosas excepciones, cuentas de los mismos. Debe existir autonomía pero con legalidad y transparencia.

Eso si, inquieta (o) lectora (or) nuestro país tiene el campeonato mundial con medallas de oro de más niños obesos en el mundo y la Ciudad de México es la entidad con mayor sobrepeso del orbe. En 2013 la tasa de obesidad de México fue de 32.8 %, rebasando el 31% de Estados Unidos. Grave. Así se vislumbra en esta justa olímpica un Castillo en el aire.

Jugadas de la Vida.

La Delegación de 120 atletas que representaron a México en Río de Janeiro recibió del Gobierno Federal 17 millones de pesos, la mitad de lo que se esperaba, lo que afectó su preparación e hizo que el Comité Olímpico Mexicano se endeudara con un millón de dólares con el Comité Olímpico Internacional y recortara la mitad de su nómina

Agradezco su lectura y comentario a este artículo “Medallista” al correo:ldojuanmanuel@hotmail.com

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